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guillermo cáez gómez martes, 30 de octubre de 2012

En épocas en donde desde las redes sociales, el mismo Congreso y otros movimientos luchan por que se acabe el monopolio en las telecomunicaciones y aquel líder mexicano y hombre más rico del mundo defiende con ahínco; el Alcalde de Bogotá ferozmente defiende la idea, que más que idea es una realidad, de dar a la Empresa de Acueducto de Bogotá el monopolio para la recolección y transporte de las basuras en la ciudad.

En días anteriores la misma Procuraduría se ha sumado a las voces que no están del todo de acuerdo con la decisión del Alcalde Mayor, argumentando que es contraria a la Ley 142 de 1994, (Ley de servicios públicos) entregar el manejo absoluto y monopolístico a la Empresa de Acueducto de Bogotá.

En favor del Alcalde Petro podremos decir que estaba buscando la forma para que los prestadores del servicio de recolección de basuras bajaran sus tarifas, y con ello ofrecerle a los usuarios el mismo servicio pero con un costo menor; así mismo es posible argumentar en su favor que la misma Ley 142 de 1994, faculta a la ciudad de Bogotá a prestar el servicio de aseo directamente, desde luego en las condiciones y calidades que exigen la Constitución, ley, la CRA y la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios.

De acuerdo a lo anterior, es entonces claro que el objetivo del Alcalde es loable y su facultad legal para tal fin lo hace posible y viable, aún cuanto los expertos en la materia aseguran que estamos a punto de volver a la antigua EDIS, criterio con el que no estoy del todo de acuerdo, toda vez que el riesgo político que surge de este proyecto estoy seguro que no va a correr por simple ingenuidad o por ganarle una pelea de poderes a los prestadores actuales del servicio; lo realmente preocupante de la determinación es que no se va a permitir un mercado de libre competencia, situación que la misma ley que lo faculta para prestar el servicio, lo obliga entre otras en su articulo dos a velar por la libertad de competencia y evitar la no utilización abusiva de la posición dominante.

En palabras de la misma ley, lo que se busca es que la prestación de los servicios públicos esenciales se den bajo criterios de eficiencia, calidad, acceso al servicio y libre competencia, es decir, si lo que realmente se quiere es tener un mejor servicio de aseo y a precios justos para los usuarios, el mejor escenario es de la libre competencia, ya que hará que las empresas dedicadas a prestar este servicio entren a una “guerra” de tarifas y de calidades de servicio, que lo único que podrá traer es beneficios a los usuarios, toda vez que la posibilidad de libre elección del prestador del servicio hará que las empresas privadas y el acueducto se esmeren por ganarse a los usuarios no con monopolios impuestos, sino con estrategias comerciales y de servicio.

Es por ello que el llamado desde esta columna no es para que el Alcalde reverse la decisión o para que opte por otro camino, todo lo contrario, si la misma ya esta tomada no hay que llover sobre mojado, el llamado es para que este proyecto no fracase y se sustente en criterios de competencia y reflexione que lo que más beneficia al usuario final es un mercado sin monopolios, así sean del estado y bien intencionados. Le recuerdo Señor Alcalde, que sus triunfos independiente de la corriente política, son logros para los Bogotanos y los disfrutaremos quienes amamos, trabajamos y vivimos en la ciudad, es por lo anterior que la consecuencia lógica es que si a Usted le va bien, a la ciudad también.

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