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  • José David Name

martes, 29 de abril de 2014

Son miles y miles los jóvenes que se encuentran sin hacer nada en los municipios vulnerables del departamento e incluso en los más importantes del Área Metropolitana de Barranquilla. Y esta es la materia prima ideal de quienes forman clanes del sicariato, montan bandas de fleteros y entrenan delincuentes y pandillas de barrios que atemorizan y aterrorizan al ciudadano de bien.

No es culpa del padre de familia ni del joven mismo, sino de un Estado irresponsable, indolente e indiferente que prefiere prestarse a otros temas antes que volcarse con todos sus recursos y esfuerzos al beneficio social.

Con el propósito de brindarles mayores y mejores oportunidades de progreso en la vida a millares de bachilleres que se encuentran en los municipios del Atlántico con los brazos cruzados, le sugerí al señor Gobernador José Antonio Segebre que lidere una campaña para garantizar el ingreso a la Universidad de los estudiantes con mejor puntaje Icfes.

En este contexto, la Gobernación puede apropiarse de la campaña que preliminarmente he llamado “Todos Aportamos para la Educación de Nuestros Mejores Estudiantes del Atlántico”.

Estaríamos frente a una campaña con la participación de la universidad privada y pública, los transportadores y la Gobernación, para consolidar un programa de 500 becas con destino a los mejores bachilleres de los municipios más vulnerables del departamento. Por esta razón me empeño en una convocatoria pública con el Ministerio de Educación, la Gobernación, las universidades y los transportadores del servicio público, para que hagamos una primera fase de la campaña en el segundo semestre de 2014, con programaciones adicionales en cada uno de los dos semestres de 2015.

Si se quiere, es probable presupuestar el otorgamiento de las 500 becas en un solo esfuerzo, pero creo que se le podría dar mayor vida institucional al programa si se ejecuta por etapas, con lo cual este año se entregarían las primeras 200 y 150 más en cada uno de los dos semestres del próximo año, lo que haría factible establecerle un estricto seguimiento y evaluación. Esto último es fundamental incluso para aumentar el número de becarios si se comprueba el éxito de la primera fase y se entusiasma al grupo de convocados para la campaña.

Pienso que las universidades privadas y la pública del Atlántico están en capacidad de asegurar un 50 por ciento de la beca, para que la Gobernación con recursos de las regalías garantice el 50 por ciento restante adicionando un convenio para darles por lo menos el almuerzo a los estudiantes beneficiados. Los transportadores se comprometerían con el pasaje gratuito a los becarios debidamente identificados.

Para generar credibilidad y confianza de la ciudadanía, las becas tendrían que distribuirse equitativamente entre hombres y mujeres bajo la premisa de los resultados más sobresalientes en las pruebas Icfes, para lo cual se requiere una cuidadosa selección por parte de la Gobernación.

Estoy convencido de que nuestros jóvenes no pueden seguir sin oficio en los municipios, lo mejor es brindarles la oportunidad de que se formen como profesionales para que puedan hacer a un lado la tentación del dinero fácil y del vicio o la vinculación a bandas criminales.

Es urgente y prioritario el ingreso de los jóvenes a la Universidad, porque ello significa cualificar el recurso humano de nuestros municipios ante los desafíos de la internacionalización económica y la diversificación productiva en el Departamento y la Región Caribe. Hay que pensar en gente formada para el emprendimiento, la innovación y el desarrollo tecnológico.

¿De qué nos sirven los nuevos negocios y las inversiones nacionales y extranjeros si nuestros jóvenes no están capacitados para insertarse en un mercado laboral exigente? Si no hay capital humano, el desarrollo flaquea y la pobreza no se erradica. Por el contrario, se extiende y multiplica.

La Universidad para los jóvenes no es un diploma, es un instrumento para la vida y el progreso social porque quien estudia produce y quien produce se emplea o crea empleo, lo cual incrementa la generación de ingresos que sirven a la seguridad social, al consumo, al mercado doméstico, a la recreación y a la sostenibilidad de las comunidades, entre otros factores.

La educación superior, la capacitación técnica y tecnológica y la formación para el empleo de vía rápida, confluyen en oportunidades para los jóvenes que deben dignificar su vida a través del estudio, que es el camino y la mejor plataforma para contribuir al desarrollo económico y social de su entorno.

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