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José David Castilla sábado, 25 de agosto de 2018

Según estudios, los ciudadanos asimilan como algo normal el incumplimiento de los pactos sociales, generando actos corruptos

En el país se ha estructurado una cultura para obviar las normas establecidas. A diario se puede ver que las personas buscan hacerle el ‘quite’ a cualquier tipo de regla, donde se irrespetan las filas del sistema de transporte masivo, se falsifican incapacidades para faltar al trabajo, o se copia durante los exámenes
en los colegios y las universidades, por nombrar solo algunas.
Todas estas son manifestaciones del fenómeno de la corrupción que se ha asimilado en la cotidianidad de Colombia como algo natural y que al no ser castigado no se crea la obligatoriedad de cambiarlo.

Según Transparencia por Colombia, el país ha mantenido un indecoroso puesto dentro de los rankings sobre percepción de corrupción en el mundo, ubicándolo en el puesto 90 de 180 países analizados.

El estudio de la Universidad Externado, titulado La corrupción en Colombia, informa que, según los índices de percepción de corrupción de los últimos 20 años, el país no ha tenido un cambio significativo. La publicación concluye que los ciudadanos perciben que los esfuerzos por combatir la corrupción han fracasado.

En el imaginario colectivo, la definición más acertada de corrupción se traduce en todos esos actos que afectan directamente las relaciones sociales y los derechos de los demás. Ángel Humberto Facundo Díaz, coautor de la investigación titulada Educación y Corrupción, concluyó que las personas saben cuáles son los actos corruptos, pero ese discernimiento no les impide cometerlos.

El hecho de utilizar amiguísimos para conseguir un beneficio adicional, no cumplir las funciones para las cuales fue contratado o, simplemente, dañar el escenario donde todos los seres humanos concurrimos en el día a día, son ejemplos de la apropiación cultural que ha desarrollado la sociedad con las manifestaciones de corrupción.

Estos escenarios han nutrido el debate sobre el aspecto social de la corrupción. Los 756 participantes del estudio Educación y Corrupción consideran que la cultura individualista, el miedo a denunciar y la falta de respeto hacia los derechos de los demás son los ingredientes perfectos para formar una cultura de la corrupta.

El antropólogo Fabián Sanabria considera que “estos estudios nos han demostrado que el país está enfermo de corrupción. Sin embargo, no podemos atacar directamente al cúmulo social, esto es un cáncer que se ha producido desde las instituciones y ha hecho metástasis hasta llegar a nuestro vivir cotidiano, destruyendo cada célula de nuestra sociedad”.

Transparencia por Colombia, estudió el fenómeno de la corrupción en el contexto del sector empresarial. Durante la Quinta Encuesta Sobre Prácticas Contra el Soborno, entrevistaron a 690 empresarios en ocho ciudades representativas, quienes comentaron que los principales factores que incitan a la corrupción son la competencia desleal y la corrupción en el sector público.
Según los resultados, 96% de los encuestados considera que dentro del medio se ofrecen sobornos para agilizar los trámites necesarios para el desarrollo de sus negocios. Algo natural en el contexto empresarial.

Factores para la corrupción
El estudio de Sobre la Corrupción en Colombia, desarrollado por Dejusticia y Fedesarrollo encontró que existen cuatro factores dentro del contexto sociopolítico y cultural del país que provocan la reproducción de la corrupción. Estos fenómenos son: la debilidad interinstitucional del Estado; el clientelismo; el narcotráfico como promotor de una economía ilegal y la cultura del incumplimiento de las reglas.

María Paula Ángel, abogada e investigadora de Dejusticia, sostuvo que “varios autores defienden que desde la época de la colonia se creó una cultura de acatar la norma, pero no cumplirla, es lo que se denomina ‘El incumplidor estratégico y arrogante’”. Desde la investigación plantean cambiar la perspectiva que se tiene sobre este flagelo. “Lo que buscamos con estas investigaciones es tratar la corrupción como un problema de derechos humanos”, dijo.


Antídotos ineficaces
Para el profesor Facundo “el gran fracaso de las políticas para combatir este tema es su homogeneidad. Cada contexto social reúne unos factores únicos que deben ser estudiados por aparte. De nada nos sirve hablar de corrupción en general, si no comprendemos los fenómenos que llevan a las personas a cometer actos corruptos”.

Fabián Sanabria considera que “la solución no está en un paquete normativo como lo plantea el Gobierno, esto debe atacarse desde la base, porque todo el sistema igual. Debemos atacarla de frente”. Los catedráticos le apuntan a modificar el sistema educativo y fortalecer los entornos familiares.

Según el estudio Educación y Corrupción, una de las principales falencias que encontraron fue el enfoque de la educación en el país, donde se prima únicamente el saber profesional, y se deja de lado la construcción de otros aspectos del ser humano. El ideal es revolucionar la formación, ir más allá del conocimiento. “Si no hay un desarrollo integral educativo, seguiremos criando corruptos en potencia” sentencia Facundo.

LOS CONTRASTES

  • Fabián Sanabria Antropólogo y Doctor en Ciencias Sociales

    “Colombia y su sociedad están enfermas de corrupción. Un cáncer que destruye cada célula de la sociedad y que no se curará con un paquete normativo. Es un tema estructural, debe atacarse desde la base”.

  • Ángel H. Facundo Díaz Filósofo, Docente e investigador U. Externado

    “El fracaso de las políticas públicas contra la corrupción es su homogeneidad. Este es un fenómeno que se reproduce de forma distinta en cada contexto social y deben contemplarse distintos factores”.

Antecedentes
La Universidad Externado publicó el libro La Corrupción en Colombia, cuatro tomos sobre el estudio de la corrupción en el país desde diferentes aspectos. En cada uno de los tomos se trataron temas que involucran el fenómeno de la corrupción en diferentes contextos, los cuales se resumen en: Corrupción sectorial, Corrupción privada, Corrupción estatal y la Corrupción dentro del Estado junto a los elementos jurídicos para combatirla.  Esto se ha sumado a los esfuerzos para debatir el tema de cara a la Consulta Anticorrupción del próximo 26 de agosto.

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