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Mateo Jaramillo - mjaramillo@larepublica.com.co miércoles, 27 de noviembre de 2013

La llamada que le hizo el Gobierno Nacional a su embajadora en Nicaragua, Luz Stella Jara, es el primer paso de una nueva posición diplomática que se adopta para enfrentar el más reciente capítulo de la disputa por la delimitación de mar territorial.

La defensa del país esta vez debe ser más efectiva que en el fallo pasado que le quitó soberanía sobre aguas del Mar Caribe, aseguran los expertos.

“La hostilidad de Nicaragua nos lleva a tomar una decisión: hemos llamado a consulta a la embajadora de Colombia en Nicaragua. Ella debe estar llegando hoy para analizar la situación, porque en verdad es imposible tener un diálogo con Nicaragua”, dijo la canciller colombiana, María Ángela Holguín.

La nueva demanda busca que el tribunal internacional imponga los límites de las dos naciones en el Mar Caribe, pues según el país centroamericano, tiene derecho a una plataforma continental extendida de 200 millas náuticas desde su territorio, lo que significaría, una extensión de su frontera hasta unos pocos kilómetros antes de Cartagena.

Los expertos coinciden en que, independientemente de la postura que tome el Gobierno Nacional, debe ser más clara y se debe actuar con mayor convicción.

Andrés Molano, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, asegura que la reacción de la Cancillería es natural frente a las declaraciones y actuaciones que Nicaragua ha emprendido en las últimas semanas.

“Al igual que la denuncia al Pacto de Bogotá, el llamado a la embajadora fue una buena acción aunque tardía. Ahora, hay dos opciones: mediar con Nicaragua o irse a pleito en instancias internacionales”, dice Molano.

Bogotá ya no está en el pacto
El Pacto de Bogotá o Tratado Americano de Soluciones Pacíficas se suscribió en 1948. En este acuerdo, los gobiernos que participaron, confirieron jurisdicción a la Corte Internacional de Justicia, CIJ, para resolver los conflictos de los 15 países pertenecientes.

Desde ayer entró en vigencia la denuncia del Pacto hecha por el presidente Juan Manuel Santos el 28 de noviembre de 2012, con la cual las demandas que se presenten de parte de Colombia o en su contra no tendrán competencia en los tribunales internacionales.

Aunque existen cuatro mecanismos para que los procesos tengan vigencia, el nuevo capítulo en el caso con Nicaragua tiene que ser tratado en la CIJ.

La denuncia que presentó Santos solo tendría vigencia hasta un año después de la fecha en la cual se solicitó. Por lo tanto, las acciones en las cuales esté comprometida Colombia tendrían plena validez. El pasado martes, el gobierno de Daniel Ortega notificó a la Cancillería sobre una nueva demanda, razón por la cual el país debe atenderla.

“Es falso que con la denuncia del Pacto de Bogotá el Gobierno se esté blindado de la jurisdicción internacional. Porque ya existe un fallo y porque Nicaragua, antes de que entrara en vigencia esta suspensión, presentó la demanda. Esa ha sido la postura colombiana de dilación ante las decisiones internacionales”, dice Mauricio Jaramillo Jassir, profesor de Relaciones Internacional Universidad del Rosario.

Esta misma postura, según la cual más que una nueva demanda de Nicaragua es la continuación del proceso, la defiende Juan Ramón Martínez, profesor de derecho internacional de la misma universidad, debido a que la CIJ dijo que no iba a pronunciarse sobre la plataforma continental porque no había sido definida. Hoy en día debe ir a la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de las Naciones Unidas para establecer las nuevas fronteras.

“Nicaragua interpretó que debía ir al punto de discutir los límites en la Comisión de la ONU. Ahora, la nueva pretensión nicaragüense es ir más allá de las 200 millas náuticas. Esta es una nueva acción que se deriva de una misma discusión pero que tiene puntos distintos en cuanto a pretensiones y respuestas de Colombia”, dice Martínez.

Tradición pleitista de Nicaragua
Nicaragua ha estado en nueve ocasiones frente a los tribunales de La Haya, ya sea como demandante o demandado, convirtiéndolo en el país con mayor cantidad de intervenciones de Latinoamérica.

Silvana Insignares, experta en Derecho Internacional de la Universidad del Norte de Barranquilla, asegura que “es uno de los países que más se ha especializado en estos temas. En cambio, por el lado colombiano, tenemos conocedores de las temáticas, pero no expertos en litigios frente al mar”.

El exembajador de Colombia en Nicaragua, Julio Enrique Ortiz, asegura que este es un territorio “con una gran tradición y vocación guerrerista y pleitista” que seguirá atacando en dos frentes.

“Con el litigio ante la Corte en lo que ellos llaman la recuperación de San Andrés, y amenazando a los países vecinos”, dijo.

Las opiniones

Julio Enrique Ortiz
Exembajador de Colombia en Nicaragua

“Nicaragua seguirá atacando a Colombia en dos frentes: con el litigio ante la CIJ, además tienen un equipo muy bien articulado, su embajador lleva 33 años en el país; y con las amenazas y provocaciones a los países vecinos como Honduras o Costa Rica”.

Andrés Molano
Profesor de Relaciones Internacional Universidad del Rosario

“El Caribe ha aumentado su importancia estratégica en el mundo. Nos hemos despertado en un escenario nuevo donde los pasos deben ser más cuidados en las alianzas y rupturas porque los nuevos factores incluyen grandes jugadores internacionales”.

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