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Expansión - Madrid viernes, 8 de noviembre de 2013

Los fundadores de start up buscan en los bufetes modelos de asesoría legal y determinados perfiles profesionales que satisfagan las necesidades específicas y diferentes de unas compañías peculiares.

La idea, el plan de negocio, las posibilidades de financiación, el equipo… todos son factores decisivos para quien se decide a lanzar su propio proyecto. Pero cada vez más emprendedores se lamentan de no haber prestado la atención debida, en el inicio de su aventura empresarial, al hecho de contar con un buen abogado.

Las start up que crean estos innovadores se caracterizan por aportar remedios novedosos a problemas para los que otros no han visto la solución. Esta mentalidad start up genera compañías diferentes con características específicas. Y la necesidad creciente de asesoría brinda nuevas oportunidades de negocio a las firmas de abogados. Con estas posibilidades llegan también perfiles profesionales distintos que los bufetes deben desarrollar y a los que han de adaptarse para resultar útiles a estos nuevos clientes.

Primeros beneficios
Ivo Portabales, socio de Dutilh Abogados, explica que “aunque no hay un retorno inmediato en la asesoría a estos creadores de start up, sí se puede hablar de dos beneficios a corto plazo para los bufetes: en primer lugar, estamos cultivando a futuros clientes para nuestros despachos y, además, conseguimos que nuestros equipos de profesionales crezcan con todo esto”.

Miguel Gordillo, of counsel de Olleros Abogados, coincide en que “de momento se trata de un nicho de mercado con un valor económico pequeño para las firmas, pero se advierten grandes posibilidades de desarrollo”. Añade que hoy los emprendedores no pueden desarrollar sus empresas sin una cierta asesoría jurídica, y esto abre un espacio importante para aquellos profesionales que sean capaces de entender este fenómeno. Han incorporado a su despacho a jóvenes abogados sólo para emprendedores, supervisados por socios, aunque la exigencia es que estos profesionales tengan amplios conocimientos en determinadas especialidades.

En el caso de Dutilh, se ha establecido un programa de horas bonificadas para asesorar a emprendedores. Siempre hay un socio presente, aunque algunas veces un asociado lidera la operación.

Portabales añade que en esta manera de encarar los nuevos negocios se han de tener en cuenta factores como la especialización y la modelización: “no resulta rentable sostener estos asuntos si no modelizas tus documentos legales y no te especializas en una práctica determinada”.

Para el socio de Dutilh, otro beneficio a la relación entre despachos y emprendedores es que “se trata de gente que no está todo el día hablando de crisis. Tienen ideas y las ponen en marcha. Esto contagia optimismo. Han conseguido desarrollar la innovación y ya no es sólo cuestión de montar un bar o un hotel”.

Gonzalo Cerón, socio de Olleros, insiste en que “los despachos no pueden estar ciegos ante estos movimientos. Estas nuevas necesidades de asesoramiento jurídico rompen de alguna forma las costuras de la filosofía de facturación de un gran despacho y ahorman una nueva estructura para éste”.

Respuesta a las exigencias
Carlos Guerrero, socio de Brugueras, García-Bragado, Molinero & Asociados, también advierte nuevas oportunidades en una generación de empresarios muy profesionalizados, que cuentan con equipos multidiscip linares y exigen que sus abogados sean profesionales cada vez más completos.

Guerrero opina que “estos creadores de compañías buscan un asesoramiento legal de alto valor añadido, enfocado hacia un negocio multidisciplinar e internacional”, y detecta un buen número de preocupaciones de los fundadores de start up que inciden en el trabajo de los despachos y en la oferta de servicios legales que estos pueden brindar. Se trata, además, de una posible radiografía de perfiles profesionales.

Confidencialidad, privacidad y protección de datos tienen un gran interés para los emprendedores, como también todo aquello que se refiere a la estrategia de patentes o la transmisión, venta y valoración de intangibles; las alianzas estratégicas; la posibilidad de crear puentes con multinacionales y la contratación mercantil.

Las cuestiones que tienen que ver con el acceso a las fórmulas de financiación, el capital riesgo y la expansión de la compañía también son clave para los emprendedores. Miguel Gordillo cree que “el que un abogado tenga expertise en fórmulas de financiación supone ya un elemento diferencial. Muchos de los proyectos pueden triunfar o fracasar en función de esto”.

También se han de tener en cuenta las exigencias de las spin off de universidades que quieren dar el paso hacia la inversión privada. Guerrero asegura que “la relación entre inversores y start up hace que en los despachos se vea como un valor añadido la posibilidad de que los profesionales tengan capacidad para establecer relaciones con estos inversores”.

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