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Carlos Eduardo González - cgonzalez@larepublica.com.co lunes, 4 de septiembre de 2017

Juan Pablo Godoy, socio de Godoy & Hoyos, afirmó que han tenido muy buen año.

A pesar de la difícil coyuntura económica y jurídica del primer semestre, Juan Pablo Godoy, socio de Godoy & Hoyos, señaló que a la firma le fue muy bien, sobre todo, por los sectores de infraestructura, tecnología y servicios.

¿Cómo le fue a la firma en el primer semestre?
Muy bien. Cumplimos con el presupuesto y hemos fortalecido nuestro equipo de trabajo. Sin embargo, no nos obsesiona el cumplimiento de metas de facturación; somos más sensibles a la rentabilidad de nuestra operación y al mantenimiento de un ambiente de trabajo que haga sostenible el desarrollo de planes de carrera para nuestros abogados y un proyecto de vida más balanceado para todos.

¿Cuáles han sido los sectores de la economía que más están requiriendo de sus servicios?
Los sectores de infraestructura, tecnología y servicios.

¿Qué perspectivas tienen para la última parte del año?
Cumplir con nuestra metas y prepararnos para 2018, año en el que seguirá la transición de la economía. Tenemos que acomodarnos a las variaciones en los requerimientos de asesoría de nuestros clientes, y por eso seguimos trabajando por ser más innovadores y eficientes.

¿Qué áreas esperan que impulsen su crecimiento este año?
Tributario, corporativo y litigios, que es nuestra práctica más joven, pues finalmente nos convencimos de que una firma de asesoría legal debe tener una sólida práctica de litigios. No promovemos los litigios para nuestros clientes pero, si deben hacerles frente, estamos preparados para acompañarlos con un equipo de primera línea.

¿Qué tanto los ha afectado el tema de las consultas previas en el tema de hidrocarburos?
Muchísimo, pues la industria extractiva sigue en franca desaceleración y nosotros tenemos un importante portafolio de clientes en ese sector.

Nos preocupa la falta de adopción de políticas de inversión sostenibles, al menos en el mediano plazo. Nos inquietan temas como las consultas previas, la forma en que avanza el licenciamiento ambiental, social y operacional. Y nos llama la atención lo que ocurre, porque tradicionalmente nos han percibido como un país con una cierta estabilidad macroeconómica y de políticas públicas.

¿Cómo les ha ido con el tema de la reforma tributaria?
La reforma fue el resultado de un trabajo serio que tuvo como referente principal el estudio de la Comisión de Expertos que convocó el Gobierno a partir de la reforma tributaria de 2014. Todos teníamos una gran expectativa y creo que la comisión gubernamental encargada de preparar e impulsar la reforma hizo un esfuerzo extraordinario. Sin embargo, por diversas razones, el resultado en algunas materias no fue lo que el país necesitaba y esperaba. Algunos de estos temas se podrán aclarar con una buena reglamentación, pero otros definitivamente no.

¿Cree que la reforma pudo haber ahuyentado la inversión extranjera en el país?
No creemos tener un sistema de gravamen a la renta que nos permita ser más competitivos como país receptor de inversión. Puede que las tarifas nominales hayan bajado, pero en tarifas efectivas el resultado no es claro, máxime si se tiene en cuenta el nuevo gravamen a los dividendos. El país no puede subestimar el impacto que esto tiene frente a su competitividad como receptor de inversión y escenario de negocios.

¿La corrupción puede afectar los planes de infraestructura en los que está trabajando el país?
Es importante reseñar que el sector de la infraestructura del país está jalonando de manera importante la economía en este momento y se espera que lo haga por los próximos años. Por ello, lo que lo afecte termina por impactar a toda nuestra economía, tal como ha ocurrido en otra dimensión con la industria extractiva por décadas. De este modo, las cosas importantes que ocurren en materia de corrupción y seguridad jurídica en el país lo impactan sustancialmente. Lo importante en esto no es que los contratos de concesión se firmen, sino que se concluyan las obras para que el país pueda disponer de una infraestructura vial, portuaria y aeroportuaria suficiente para atender sus requerimientos.

LOS CONTRASTES

  • Camilo PabónAsociado de Archila Abogados

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