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Carlos Rodriguez Salcedo - crodriguez@larepublica.com.co lunes, 7 de noviembre de 2016

 Y es que es, precisamente, esta entidad la que tendrá que analizar cómo tendrá que seguir cumpliendo sus funciones, despegándose de la búsqueda de justicia apasionada y siendo más comprensiva con las nuevas normas que llevarán a la reconstrucción del tejido social.

Sobre la dimensión de la reparación, mucho ha escrito la doctrina especializada y dentro de estas posiciones hay unas que hablan de víctima directa de un delito como el único sujeto a reparar y otras un poco más ambiciosas hablan de la sociedad en conjunto como el sujeto a reestablecer. Con los acuerdos de La Habana, es evidente que el objetivo que se persigue es el de brindar un marco que reconcilie a toda la sociedad y no únicamente a las víctimas directas del conflicto. 

 Siendo así, la función de la Fiscalía se vuelve entonces más dinámica, pues es necesario entender que, si bien debe seguir buscando la verdad, ahora tendrá que orientarse hacia un marco de justicia que se aparte de los mecanismos convencionales.  La Fiscalía está llamada a encontrar un equilibrio entre perseguir la reparación para la sociedad y lograr la paz. Deberá tal vez matizar la persecución y el castigo con el fin de que el proceso de La Habana se transmita no solo a la sociedad, sino a los mismos funcionarios de la entidad. 

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