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Néstor Julián Ramírez Sábado, 25 de febrero de 2012

Recientemente el Foro Económico Mundial publicó su más reciente informe Global CompetitivenessReport. Esta publicación mide los componentes de competitividad en una muestra de 142 países, entre los cuales se encuentra la independencia judicial (el cual hace parte del pilar denominado ‘instituciones’).

En este caso, se pregunta a empresarios asentados en el país acerca de su percepción sobre la independencia del poder judicial a influencias políticas provenientes de miembros del gobierno, ciudadanos o firmas.

Los encuestados califican el grado de independencia en una escala de 1 a 7 (siendo esta última la mayor calificación en términos de independencia).

Los resultados de la medición revelan que Colombia ocupa una posición intermedia a nivel mundial, en materia de la percepción de independencia de su poder judicial. Mientras que el ranking es encabezado por Nueva Zelanda, Dinamarca, Suecia, Finlandia y Suiza (cuyas puntuaciones están entre 6,73 y 6,4 respectivamente, el país de América con la mejor puntuación es Chile, con 5,47, ocupando el puesto 24. En el continente, le siguen Uruguay en el puesto 28 y Estados Unidos en el puesto 36. Colombia obtuvo una calificación de 3,5, que ubica al país en la posición 81 -antecedido por Marruecos y seguido por Zambia-. Pese a que no se trata del lugar más deseable en el ranking, cabe anotar que los demás países de la región registran bajas puntuaciones: México (89), Bolivia (100), El Salvador (106), Guatemala (117), Perú (119), Argentina (124), Paraguay (138) y Venezuela (142, último país de todo el ranking) se ubicaron debajo de nuestro país. De esta forma, se encuentra que el promedio en la región de Latinoamérica y el Caribe es de 3,33, cifra inferior al registro de Colombia. Esta cifra se encuentra asimismo por debajo del promedio mundial de 3,93, el cual sí se encuentra por encima de nuestra calificación.

Desde un punto de vista histórico, cabe anotar que las puntuaciones obtenidas por Colombia, si bien ascendieron entre 2005 y 2008; han registrado una tendencia hacia el descenso a partir de dicho año.

El resultado más bajo (obtenido en 2005) fue de 3,21, mientras que el más alto (de 2008) fue de 4,08 -igualando, por única vez en este periodo, el promedio mundial-, de manera que en este momento se registra una puntuación considerablemente inferior al pico máximo histórico.

Estos resultados evidencian que la justicia colombiana continua afrontando problemas en cuanto a la imagen que la sociedad tiene sobre su desempeño. No se pueden ignorar algunos factores de incidencia en esta situación, que fueron experimentados por la Rama Judicial en años recientes, como los enfrentamientos de algunos Magistrados con el anterior gobierno, los cuestionamientos provenientes desde el Ejecutivo a algunas decisiones judiciales y algunas percepciones de presunta politización de la administración de justicia.

En este sentido, se llama la atención sobre la importancia de que la Rama Judicial preste mayor atención a su interlocución con la ciudadanía, de manera que se emprendan campañas de mejoramiento de la imagen de la labor de los jueces, pedagogía acerca de los fundamentos de decisiones judiciales paradigmáticas y mejoramiento del servicio al ciudadano en los despachos judiciales.

De esta forma, se contribuye a la generación de una mejor percepción acerca de la administración de justicia, así como de la objetividad de sus funcionarios dentro del cumplimiento de sus funciones.