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Darío Laguado Giraldo - dlaguado@bu.com.co lunes, 19 de septiembre de 2016

Para muchas empresas y para muchos empresarios, este tipo de operaciones representan una “singularidad”, un evento que ocurre quizás una sola vez en la vida de la compañía y que por ende conlleva desafíos únicos para las partes.   

A continuación, presentamos algunas recomendaciones generales para llevar a cabo un proceso de M&A exitoso.

¿Cómo prepararse para la operación?

Antes de embarcarse en un proceso de este tipo, hay varios aspectos estructurales que se deben definir.

Por un lado, es importante precisar cuál es el interés estratégico de los accionistas de la compañía en el mediano plazo y si es su intención hacer una venta total o una venta parcial del negocio.  Muchas operaciones, de hecho, sólo conllevan la venta parcial de la compañía.  

Por ejemplo, puede ser en interés de los accionistas retener un interés no controlante, con miras a efectuar una venta del mismo en el futuro.  

Si esto es así, la operación como tal toma la fisionomía de un joint venture, y además de la compraventa como tal, las partes deberán discutir los términos de esa asociación, los cuales se suelen instrumentar a través de un acuerdo de accionistas y contemplan principalmente acuerdos de voto, acuerdos sobre la participación de las partes en la administración de la compañía, acuerdos sobre la transferencia de las acciones (derechos de preferencia, derechos de arrastre, derechos de participar en la venta), etc.

Íntimamente relacionado con lo anterior, es importante definir el tipo de comprador que se desea vincular al proceso.  

En este punto, deben evaluarse preguntas cómo si se está buscando un comprador estratégico (esto es, que opere en la misma industria) o un comprador financiero, como es el caso de los fondos de capital privado; si se desea que el comprador sea nacional o extranjero; etc.

 ¿Cómo estructurar la operación?

Definido lo anterior, debe determinarse si el proceso se estructurará como un proceso competitivo o a través de negociaciones estratégicas.  Esto es función de distintas variables como el apetito que existe en la industria, los tiempos del proceso, los costos del proceso, entre otras.

Así mismo, debe definirse la estructura de venta.  En términos generales, la operación puede estructurarse a través de la venta de acciones, la venta de activos, la venta del establecimiento de comercio o ingeniosas combinaciones de las anteriores.  Cada alternativa puede tener implicaciones distintas en relación con las potenciales contingencias que pueden afectar al comprador, los trámites y permisos gubernamentales y de terceros que se requieren y los impuestos a que da lugar la transacción.

Una vez se ha estructurado el proceso, comienza la fase de negociaciones, en donde el énfasis está en la debida diligencia y la negociación del contrato de compraventa de acciones, lo cual veremos en la próxima edición del consultorio jurídico.

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