Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Fernando Álvarez Rojas lunes, 12 de noviembre de 2012

El mundo estuvo expectante de las elecciones que se suponían iban a ser las más reñidas en la historia resiente de los Estados Unidos, situación que a la postre no resultó así: jamás se llegó al empate que hubiese obligado al Congreso a desatarlo (Cámara designando Presidente; Senado Vicepresidente).

Ni por semejas se presentó una situación como la acontecida en las elecciones del año 2000 (George W. Bush v.s. Al Gore), en la que los votos de la Florida fueron decisivos en una elección cuestionada que exigió la intervención de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos. La Florida, de la que era gobernador Jeb Bush, aportó sus 25 votos electorales a Bush que le permitieron alcanzar los 271 necesarios para ser elegido presidente, contra los 266 de su contrincante, quien obtuvo, en términos absolutos, la mayoría de los votos emitidos -Bush 50.456.002 votos (47,9%) y Gore 50.999.979 (48,4%)-; Obama, no solo gano la mayoría del colegio lectoral, sino la mayoría del electorado.

Hay presidente electo y eso genera una certeza importante para el futuro inmediato en un momento cargado de incertidumbres económicas en donde la continuidad de la política parece ser la mejor de las soluciones.

Dentro de los temas de campaña relevantes, el económico fue el de mayor peso (más de la mitad del electorado le dio esa calificación).  Precisamente en ese terreno era fuerte Romney quien, con un éxito comprobado en sus negocios personales, pudo aglutinar varios de los capitales más influyentes de los Estados Unidos promoviendo tesis neoliberales del corte de Reagan, contra las políticas abiertamente sociales del presidente Obama, quien tuvo que afrontar factores adversos como un desempleo para el mes de octubre del 7% (10% en 2009), un primer debate televisivo muy malo y varias promesas de campaña incumplidas en temas sensibles como Guantánamo o la reforma migratoria.

El pueblo estadounidense, con un decisivo apoyo de las minorías (71% del voto latino), reeligió al presidente Obama como premio a un discurso menos agresivo y una acción más decidida que muestran como logros la baja de Osamma Bin Laden y un esfuerzo loable a un costo político alto de implantación del American Recovery and Reinvestment Act (ARRA) que depara hoy un horizonte más despejado que aquel que tuvo que afrontar en su primer periodo.

En las elecciones fue derrotado el neoliberalismo, el Tea Party Movement, y abierta la puerta a políticas de dirección económica estatal con acento social que refleja el trabajo iniciado en derechos civiles en Illinois y continuado desde la presidencia. Invertir en la gente, trae beneficios.

Dentro de esta tendencia social se destaca el Patient Protection and Affordable Care Act (PPACA), declarada constitucional por la Corte Suprema de los Estados Unidos en apretado fallo 5 votos contra 4, en que la actuación del Chief Justice of the United States, John Roberts, curiosamente nominado por George W. Bush, fue decisivo. Otro logro importante es el Dodd-Frank Wall Street Reform and Consumer Protection Act de reforma financiera y de protección de los consumidores que refuerza los agencias reguladoras en un apartamiento del modelo reduccionista neoliberal. Esta parece ser la ruta que se seguirá en el próximo cuatrenio.

La región se ha salvado de un belicoso Romney y tiene en la Casa Blanca a un jugador racional que cree más en los contrastes que muestran la certeza del camino escogido que en la retórica de las amenazas que esconden la debilidad.
 

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.