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Ripe lunes, 18 de noviembre de 2013

Los deportistas de elite extranjeros que no tienen ascendentes en la Unión Europea, UE, tienen que residir un mínimo de dos años para lograr el pasaporte español o pedir al Gobierno una concesión extraordinaria.

Aceptar la nacionalidad española y renunciar a jugar en la selección brasileña podría costarle a Diego Costa su pasaporte brasileño. Aunque a priori la ley está de su parte, pues tiene derecho a la doble nacionalidad, los obstáculos legales a los que se enfrentan los deportistas no siempre están bien definidos y difieren, por lo especial de su situación, de los del resto de trabajadores extranjeros en la UE.

Cualquier persona que no haya nacido en un país de la Unión Europea, además de una oferta de trabajo, necesita cumplir con otros requisitos para lograr el permiso para vivir en ese país. Lo más habitual es intentar conseguir la tarjeta de residencia de familiar de un ciudadano de la UE, lo que además le abriría las puertas para tener la doble nacionalidad

Sin embargo, en el caso de los deportistas de elite, este requisito no se da, ya que es suficiente con la oferta del club de fútbol, por lo que su prioridad inicial no es lograr la residencia, sino directamente un pasaporte de un país europeo.

El interés por nacionalizar jugadores extranjeros en los equipos españoles se disparó a partir de 1995, cuando el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictó la sentencia Bosman, que sentó jurisprudencia al determinar que los deportistas comunitarios podían ser contabilizados como extranjeros por los clubes.

“En 2000, llegó el Acuerdo de Cotonou, firmado por la Unión Europea y setenta y ocho países de África, Caribe y Pacífico, que provocó que jugadores de estas regiones no fueran contabilizados como extracomunitarios. El exjugador del Real Madrid Mahamadou Diarra, de Mali, por ejemplo, nunca ocupó una plaza de extranjero”, explica Maheta Molango, asociado senior del departamento de deporte y entretenimiento de Baker & McKenzie.

A consecuencia de estas modificaciones, se produjo un gran éxodo de jugadores latinoamericanos a las ligas europeas y, en particular, a la española, ya que podían contar con mayor número de extranjeros en sus filas. A partir de ese momento, se abrió la veda para fichar estrellas de las ligas latinoamericanas.

Para poder seguir con este ritmo de contrataciones estelares, los equipos tratan de agilizar al máximo la nacionalización de sus deportistas de elite que, como Diego Costa, cuando no cuentan con parientes europeos para poder jurar la Constitución, optan por la vía de la residencia para lograr la nacionalidad, ya que, si bien no es la más rápida, pues la ley exige un mínimo de dos años viviendo en España, es de las más factibles.

“Aunque el artículo 22 del Código Civil requiere que el solicitante haya residido en España diez años, también indica que serán suficientes dos años cuando se trate de nacionales de origen de países iberoamericanos -entre los que se incluye Brasil-, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal. Costa cumple perfectamente este requisito y no existía ningún impedimento para que jurara la Constitución el pasado mes de julio”, dice Molango.

Sin embargo, el camino más rápido sería lograr el pasaporte a través de una carta de naturaleza, que se concede a través de un real decreto. Si bien esta vía es casi inalcanzable para un trabajador normal, sí puede ser una alternativa abierta a altos directivos de grandes compañías o a deportistas de elite, gracias a su prestigio o a la influencia de las federaciones a las que pertenecen. Ése fue el caso, por ejemplo, del jugador de baloncesto Serge Ibaka o el esquiador de fondo Johann Mühlegg.

Sin embargo, la línea de los trámites no siempre está clara. Por ejemplo, la petición de nacionalidad española del violinista libanés Ara Malikian fue denegada porque, a pesar de llevar más de diez años en España, la solicitud no se hizo en el tiempo reglamentario, es decir, desde que se concede el permiso de residencia.

No todos quieren jugar con La Roja
La Roja ha acogido a diferentes jugadores que optaron por solicitar la ciudadanía española. Sin embargo, también existen jugadores con doble nacionalidad -otra más la española- que han renunciado a jugar con la selección que dirige Vicente del Bosque.

Desde el delantero de la Fiorentina Mario Gómez, que actualmente juega para Alemania, pasando por Philippe Senderos que optó por la selección suiza, hasta el caso de Fernando Amorebieta, ex del Athletic de Bilbao, que ahora juega con Venezuela. “Éste es un asunto interesante, ya que el defensa jugó con la selección española en las categorías inferiores y fue convocado por Vicente del Bosque con la absoluta, aunque nunca debutó. Por esta misma razón, Amorebieta ha podido solicitar jugar con el equipo nacional de Venezuela, ya que tiene la doble nacionalidad al haber nacido en aquel país”, comenta Maheta Molango.

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