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Xiomara Mera martes, 29 de noviembre de 2016

La contienda entre las farmacéuticas inició cuando Liptis Pharmaceuticals le solicitó a la Superindustria el registro del signo Tilomix, el cual supuestamente vulneraba las marcas Mitomix y Tromix, registradas por Lafrancol.

“Se percibe un impresión confundible entre el signo solicitado y las marcas registradas, en la medida en que se reproducen la totalidad de las expresiones T omix - Itommix, sin diferencia relevante alguna”, argumentó la Colombiana.

A este requerimiento Liptis Pharmaceuticals respondió que “las marcas en conflicto incorporan palabras de uso común, lo cual comporta como efecto que se trate de signos débiles, por lo tanto la inclusión del sufijo (omix) en otros signos no constituye motivo de objeción”.

A esta batalla se le sumó un tercer componente cuando la directora de Signos Distintivos, María José Lamus, encontró que en el Registro Nacional de Propiedad Industrial se encontraba registrada la marca Tifomix  de Vicar de Colombia.

Con este panorama Liptis Pharmaceuticals no la tenia nada fácil, ahora todo estaba en manos de la Funcionaria , quien debía hacer el análisis de registrabilidad para determinar si era prudente o no concederle el registro marcario a la estadounidense.

Al hacer el estudio, Lamus afirmó que entre las marcas de Lafrancol y la solicitada “la única partícula coincidencial es la secuencia (omix) la cual debe tomarse como débil y que la adición de (Til) en la marca solicitada y los elementos (Mit y Tro) en las registradas producen variaciones importantes”.

No obstante, la situación con la marca traída de oficio era diferente ya que según Lamus “el signo solicitado reproduce en parte la estructura gramatical de la marca Tifomix, sin que el intercambio de la letra F por la L permitan establecer una clara diferencia entre ellos”.

En consecuencia declaró infundada la oposición de Lafrancol y a su vez negó el registro de la marca Tilomix. 

Ante esa primera respuesta, Liptis Pharmaceuticals apeló ante el superintendente delegado para la Propiedad Industrial, José Luis Londoño.

“En este caso surgen algunas dudas, si bien cambia una sola letra, como insiste la SIC para negar el registro, el contexto de la expresión negada puede dar lugar a una interpretación diferente”, aseguró Édgar León, profesor de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario.

Lo que argumento la farmacéutica era que los prefijos Tilo y Tifo tenían significados diferentes, pero dentro del estudio hecho por Londoño confirmó la decisión de Lamus debido a la similitud de los signos.

“Considero acertada la decisión ya que se encuentra inmerso en la causal de irregistrabilidad debido a la similitud ortográfica y a que comparten canales de distribución”, concluyó Guillermo Cáez, socio de Cáez, Gómez & Alcalde.

Las opiniones

Guillermo Cáez
Socio de Cáez, Gómez & Alcalde

“Considero acertada la decisión de la Superintendencia ya que se encuentra inmerso en la causal de irregistrabilidad por la similitud ortográfica y el hecho de que comparten canales de distribución”.

Édgar León
Profesor principal de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario

“En este caso surgen algunas dudas, por cuanto si bien cambia una sola letra, como insiste la SIC para negar el registro, el contexto de la expresión negada puede dar lugar a una interpretación diferente”.

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