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Guillermo Cáez Gómez Lunes, 10 de diciembre de 2012

Por estos días en Colombia vivimos un escándalo más, el caso Interbolsa ha asombrado a propios y extraños, pero ha reflejado no solo la poca eficiencia del control estatal a la realidad financiera, que siempre su regulación va un paso atrás a las astutas y frías maniobras, que hoy por hoy le están cobrado caro a quienes invirtieron en Interbolsa y a sus socios.

 

Interbolsa entre otros calificativos a sido catalogada como el DMG estrato seis, y si por sus altos réditos, la forma de ejecutar maniobras financieras arriesgadas, han mostrado que el fenómeno de las pirámides no es extraño a las clases privilegiadas o que es entendible un descalabro de este tipo por la ignorancia de quienes invirtieron.
 
No, el caso de Interbolsa es la muestra que en todas las esferas de la sociedad esta profundamente arraigado el concepto de dinero fácil, un pensamiento heredado del narcotráfico y que todos consideran absolutamente extraño cuando se habla de el, que se niega, pero se quiere y será un trabajo arduo erradicar esa cultura de la psiquis del Colombiano. 
 
Pero no todo es como parece, detrás de el auge de los paraísos fiscales se encuentran muchas más motivos que la idea del dinero sin mucho esfuerzo, hemos sido testigos presenciales de cómo el conflicto armado en Colombia ha llevado a que este tipo movimientos financieros sean una realidad constante, es muy recordada aquella Ley 002 de las Farc, en donde se establece que se recaudará o cobrará un impuesto del 10% a toda persona o empresa que tenga más de un millón de dólares, he ahí también parte de la génesis de la problemática, y no solo esto, mitos en los que era famoso el computador de las Farc en las llamadas “pescas milagrosas” en las cuales su computador estaba enlazado con la DIAN y podían en su momento saber la calidad del sujeto objeto del tributo.
 
Este tipo de fenómenos, sumados a nuestra mentalidad llevaron a que gran capital migrara a esferas de control mas elásticas y con una reserva al que ni las Farc y su famoso computador podían tener acceso, lo hoy conocemos como paraísos fiscales.
 
Es entendible además, que si las Farc establece este tipo de “tributos”, y tenemos una DIAN que es vista como un monstruo de mil cabezas, con un poder impositivo gigante, siendo el enemigo a vencer por el gran capital, es absolutamente lógico que ante un estado inoperante, un ejercito “revolucionario” con poder legislativo y coercitivo, que cuidar del dinero sea una prioridad, de ahí que todos volcaron sus ojos a los famosos paraísos fiscales, ya que sus rentabilidades son atractivas y su discreción aun más.
 
Pero el pecado no fue la búsqueda natural de protección, sino el abuso en el riesgo del capital, tenemos hoy una cantidad de damnificados por la avaricia de quienes lideraron Interbolsa y la propia que han corrido a esconderse detrás del sillón esperando que nadie sepa que ellos formaron parte y fueron tan ingenuos de creer en la DMG estrato seis.
 
La reflexión que se debe hacer es la de tener una correcta y oportuna política de intervención a fenómenos financieros que suben como palmas, pero caen como cocos, que se socialice la labor de la DIAN para que deje ser verse como el enemigo publico numero uno y al que hay que buscarle la forma de sacarle el cuerpo; sin dejar de lado que muchas personas acuden a los paraísos fiscales por el miedo a que esa ley 002 de las Farc les cobre caro el producto de años de esfuerzo.
 
Estamos en mora de corregir errores de legislación financiera, de la correcta administración del dinero publico producto del tributo, situaciones que harán que los paraísos fiscales sean para pocos y no para muchos.
 
 
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