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Mateo Jaramillo - mjaramillo@larepublica.com.co jueves, 7 de noviembre de 2013

Las pretensiones históricas de las Farc han estado fundamentadas en un desarrollo integral agrario y la inclusión en la vida política. Estas disputas, creadas por las raíces del conflicto, quedaron acordadas esta semana tras el cierre del segundo punto de la agenda de negociaciones en La Habana, Cuba.

Hace más de un año el presidente Juan Manuel Santos anunció la agenda sobre la cual se establecería una negociación con la guerrilla, los aspectos más complejos y difíciles de concertar, según opinan los analistas y los mismos delegados, eran los dos primeros puntos. Sin embargo, los avances de las negociaciones abren caminos álgidos sobre la justicia.

Luis Eduardo Celis, analista de la Corporación Nuevo Arco Iris, afirma que si bien “los dos temas históricos que originaron el conflicto con las Farc son el punto uno y dos de la agenda de negociaciones. Ahora hay que mirar los crímenes de guerra y las actuaciones que violaron los Derechos Humanos y resolver cómo van a hacer un reconocimiento de las responsabilidades”.

El debate judicial sobre los delitos cometidos por los guerrilleros, es ahora el asunto a resolver. Así lo indica Carlo Nasi, profesor de Ciencia Política de la Universidad de los Andes, “un tema complicado es la Justicia Transicional, que no se ha resuelto”.

Nasi explica que en el tránsito de la guerra hacia la paz necesariamente hay que ceder, “y hay que aplicar herramientas de la Justicia Transicional, donde usualmente se acepta una reducción de las sentencias a cambio de verdad y reparación. Ello no equivale a impunidad total, sino a otra concepción de justicia que no enfatiza tanto el componente retributivo, y que es necesaria en toda paz negociada.”

Los puntos restantes
Ahora que están acordados el desarrollo agrario y la participación política, los siguientes ciclos de conversaciones, aunque no son sencillos, tienen menos dificultades que los anteriores.

Sobre la reparación a las víctimas, Álvaro Mendoza, decano de la facultad de Derecho de la Universidad de La Sabana, asegura que “el reconocimiento de las actuaciones y el perdón por los crímenes” deben ser los pilares de los diálogos, “porque la reparación, aunque deberá involucrar a los miembros de las Farc, es una labor del Gobierno”.

Por el lado del narcotráfico y la solución al problema de las drogas ilícitas, los expertos no son muy optimistas, pues consideran que más allá de un compromiso del grupo insurgente; el narcotráfico continuará, por lo menos, en otros actores armados.

En cuanto al fin del conflicto, habría que aclarar la dejación de las armas, que tienen como bandera los opositores a las diálogos en La Habana, pues ni hay claridad con respecto a la entrega del armamento de los guerrilleros ni si todos sus miembros dejarían de combatir. Ese, como indican los expertos, sería el aspecto de más problemático.

Al Gobierno le hace falta una pedagogía social para la paz
Aunque los avances en Cuba y los trabajos desde las instituciones públicas en Colombia, como la restauración de la personería jurídica de la Unión Patriótica, despiertan el optimismo en la opinión pública para ver resuelto el conflicto armado con las Farc; falta de parte del Gobierno una pedagogía social para la paz, un esfuerzo de comunicación ante los colombianos. Eso lo expone Luis Eduardo Celis, exguerrillero del ELN y ahora analista del conflicto, y afirma que sería “monstruoso” que se construyera un acuerdo en La Habana y los ciudadanos no lo apoyaran en Colombia.

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