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Colprensa Domingo, 21 de febrero de 2016

Pero como en toda crisis, el Gobierno echó nuevamente mano del mecanismo más recurrente para mostrar que algo se está haciendo: integró una comisión de expertos para que formule recomendaciones.

Se trata de una comisión que en varias oportunidades ha elaborado diagnósticos en profundidad de la Institución, sin que sus sugerencias se pongan en práctica, según explicaron a Colprensa varios expertos en temas de seguridad nacional.

Lo paradójico es que esta nueva comisión de expertos fue anunciada en diciembre pasado, y apenas dos meses después se expidió el decreto correspondiente.

Con todo, los analistas esperan que este nuevo grupo de ‘sabios’ presente sus conclusiones, que el Gobierno las evalúe y decida si les da viabilidad.

Mientras las fuentes consultadas hicieron su propio diagnóstico de las medidas urgentes, de mediano y largo plazo que consideran pueden evitar una crisis aún mayor en la Policía Nacional. Estas son sus recomendaciones.

RECONSTRUIR LA DIGNIDAD

Para el analista John Marulanda, la primera tarea que tiene el nuevo director de la Policía Nacional, Mayor General Jorge Hernando Nieto, es “elevar la moral de la tropa”.

El experto dice que esta crisis está minando la efectividad de la Policía, y que una manera de reconstruir la dignidad institucional es que se conozcan las investigaciones disciplinarias y penales en curso, que los culpables sean castigados y que el Gobierno tome decisiones de fondo.

“En este episodio el Gobierno ha actuado con desidia, por intereses políticos con la Policía”, dice, y agrega que la ausencia de una política de seguridad nacional de Estado es lo que motiva las pugnas internas.

“Los ascensos deben obedecer a una política de seguridad nacional que Colombia no tiene, y sobre ella establecer mecanismos de promoción y ascensos. De lo contrario seguiremos viendo este espectáculo de pugnas internas por el poder de la Institución”, sostiene Marulanda.

DEPURACIÓN INTERNA

A juicio del senador del Centro Democrático y experto en seguridad nacional Alfredo Rangel Suárez, la única manera de recuperar la credibilidad y la confianza ciudadana en la Policía es que la nueva cúpula “muestre éxitos muy tempranos en la lucha contra la corrupción interna”, es decir una gran depuración interna.

“Si no hay una fuerte depuración interna, la ciudadanía seguirá viendo una Policía corrupta, pero si ve que también han sido tocados hasta los más altos oficiales el ciudadano recibirá la señal de que esta es una Policía transparente, que actúa sin miramientos de ningún tipo”, agrega el catedrático Javier Torres Velasco.

SEGURIDAD CIUDADANA

Para los expertos, si bien el Gobierno ha mostrado cifras alentadoras en la reducción del homicidio, otros delitos que afectan al ciudadano de a pie están disparados, como el robo de celulares, por ejemplo, y eso afecta la imagen institucional de la Policía.

Por ello, los analistas dicen que la cúpula tiene que revisar sus estrategias de lucha contra la criminalidad. “Si la Policía muestra efectividad, los ciudadanos sentirán que están protegidos por un cuerpo permanente, serio, disciplinado”, señala el profesor Torres Velasco.

“Ese es el gran reto más inmediato, más urgente: mostrar resultados en materia de seguridad ciudadana, que dicho sea de paso se ha deteriorado en los últimos años”, insiste el analista Rangel Suárez.

MÁS LIDERAZGO

El profesor Torres Velasco recuerda que en 2006, durante el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez,  asumió como director de la Policía el general Jorge Daniel Castro. Para ello, hubo que remover a ocho generales más antiguos. Un año después, el general Castro salió en medio de un escándalo por ‘chuzadas’ y lo reemplazó el general Óscar Naranjo, aunque fue necesario llamar a calificar servicios a doce generales que venían haciendo fila. “Eso es una verdadera muestra de liderazgo”, dice.

Ese mismo liderazgo, dice el catedrático, es lo que le ha faltado al Gobierno para definir los cambios que necesita la Institución, comenzando por estabilizar el mando de la Policía. “Se requiere de un gran liderazgo del general Jorge Nieto y una directriz clara del Gobierno y el Ministro de Defensa”.

Torres agrega que las pugnas internas en la Policía “también se resuelven con liderazgo y orientación política. Cuando el Gobierno actúa, a nadie le quedan dudas del liderazgo. Pero a este Gobierno le ha faltado liderazgo”, insiste.

AL MINISTERIO DEL INTERIOR

Desde hace varios años, pero sobre todo en la actual administración, se conocen versiones de que la Policía debería pasar, como cuerpo civil armado del Ministerio de Defensa al Ministerio del Interior. Las opiniones siguen divididas, aunque los expertos coinciden en que ese tránsito no es conveniente en esta coyuntura.

“El Ministro ya despejó las dudas: la Policía seguirá en el Ministerio de Defensa, el director de la Policía no será un civil, y no habrá cambio de Doctrina. Qué más no quisieran las FARC”, dice el experto.

Sobre el tema, el analista Rangel Suárez agrega que “mientras el país tenga una amenaza tan grande como el narcotráfico, las bacrim y el terrorismo, la Policía debe seguir en el Ministerio de Defensa, para garantizar un esfuerzo coordinado entre las Fuerzas”.

FORTALECER LA CONTRAINTELIGENCIA

Una de las principales falencias de la Policía Nacional es que la Contrainteligencia no ha funcionando de manera adecuada para detectar a tiempo actos internos de corrupción y conductas dolosas dentro de la Institución, dice el senador Rangel.

El legislador sostiene que “son frecuentes” las pugnas de poder dentro de instituciones jerarquizadas como la Policía, pero explica que lo que no es normal son los actos de corrupción. “La carencia de una Contrainteligencia efectiva que evite la penetración de la corrupción y el crimen dentro de la Policía permite que se agudicen esas pugnas internas, y eso se constituye en un factor de distracción a nivel institucional. Esa debe ser una prioridad estratégica”, afirma.

POLICÍA DEL POSCONFLICTO

Algunas versiones apuntan a que el Gobierno, intencionalmente, dejó ahondar la crisis de la Policía para tener el pretexto de reformarla y crear un nuevo grupo en el que tengan cabida los guerrilleros desmovilizados. “Eso sería inadmisible y escandaloso”, advierte Rangel Suárez.

No obstante, el catedrático de Eafit Jorge Giraldo Ramírez, considera que la coyuntura hay que aprovecharla para hacer las modificaciones estructurales que se requieran. “En los últimos 30 años la Policía fue militarizada en razón del conflicto. Hoy se debe fortalecer su naturaleza civilista, porque sin conflicto también hay que revisar su misión institucional”, dice.

FALTA CONTROL SOCIAL

José Agustín Suárez Alba es magistrado del Consejo Superior de la Judicatura, y en 2000 fue Alto Comisionado Nacional de Policía, cargo desde el que ejerció control externo a las actuaciones institucionales.

Esa figura estuvo vigente entre 1999 y 2004, pero fue abolida porque se convirtió en ‘incómoda’ para la cúpula, pero también porque nunca tuvo suficientes dientes.

El excomisionado y hoy magistrado dice que “la estrategia más urgente que requiere la Policía es el control social, una veeduría ciudadana como la que ejercía el Alto Comisionado Nacional de Policía. “Si se hubiera mantenido esa figura seguramente no estaríamos en la crisis actual”, afirma Suárez Alba.