Mónica María Parada - mparada@larepublica.com.co Jueves, 4 de septiembre de 2014

¿Qué tienen en común Peter Cunningham, experto en mediación de la Nelson Mandela Metropolitan University; Irina Bokova, directora general de la Unesco; e Iván Pera, director de la fundación Carta de la Paz dirigida a la ONU? Todos hacen parte del equipo de 43 expertos nacionales e internacionales que estarán en el II Congreso Internacional ‘Edificar la Paz en el Siglo XXI’ que se realizará a finales de este mes en la Universidad de la Salle.

En entrevista con Asuntos Legales, el vicerrector de la Universidad, Frank Ramos, habló sobre la proyección del evento y las expectativas que tienen de asistencia.

¿Cómo nace el interés de hacer este congreso? ¿Cómo fue ese proceso?
Son varias cosas que se juntan y coinciden en un mismo punto de la trayectoria. El primer aspecto es que la Universidad de la Salle ha tenido desde hace unos años, en su nueva propuesta educativa, crear procesos de formación con miras a transforma la sociedad colombiana, ha crear procesos de desarrollos sostenibles, a crear otro país posible en medio de un contexto que ya ha sido conocido por nosotros, marcado por una larga historia de violencia, de crisis, de desigualdades, etc. Nuestro compromiso no es solo con formar buenos profesionales sino crear consciencias sociales más pragmáticas desde sus profesiones, ese es uno de los temas, y la paz ha venido emergiendo como uno de los temas fuertes en nuestra agenda formativa. Ese sería el primer sustento del proceso.

El segundo es que, el nuevo rector, Carlos Gómez estuvo hace dos años en el primer congreso de paz, una iniciativa de Carta a la Paz dirigida a al ONU, una fundación de Barcelona y que se hizo en la Universidad de esa ciudad y entre los temas que se trabajaron nos trajimos la idea de generar un espacio de reflexión aquí, pues hablar de violencia en un contexto europeo es casi un tema histórico.

Y el tercero es sobre la marcha de la organización del congreso, cuando se hizo visible todo el tema de los diálogos de paz, entonces agarró una pertinencia más significativa, digamos que fue una grata coincidencia.

Justamente por esa coincidencia con el proceso de paz, ¿hay alguna colaboración del Gobierno o ellos van a participar?
El presidente Santos tuvo la posibilidad a principios de este año de conocer el proyecto Utopía y ha estado muy interesado en el tema y en que la experiencia como construcción pedagógica se replique, él conoció el congreso y estaba interesado en venir pero se cruza con la agenda de la ONU, pero tenemos la confianza de que miembros de la presidencia puedan asistir. Sí tendremos un espacio especial para el Alto Comisionado para la Paz, van a presentar un documento preliminar que no se ha socializado aún a la opinión pública y ese será el lanzamiento. Es una explicación muy pedagógica de qué ha pasado en los diálogos de La Habana.

¿Qué temas serán centrales?
Son cinco, que si bien son globales, nos tocan a nosotros directamente. El primero es el tema del papel de la mujer en esos contextos de violencia y de paz. Si piensa bien, el rostro de las víctimas en Colombia, de la guerra, son principalmente mujeres. Son las madres, son hijas, son cabeza de familia, pero también las personas que están trabajando con procesos de reconstrucción de tejido social. El grupo internacional más significativo está ahí, entre ellas Fatuma Ahmed, del centro africano, de Kenia.

El segundo gran tema es el de nueva ruralidad en un escenario para la paz. Colombia es un país agrario y por mucho tiempo intentamos sentirnos urbanos, pero la gran población campesina está también invisibilizada. Y el tema del conflicto se ha desarrollo mucho en el campo.

Un tercer y cuarto tema tienen que ver con crear cultura de paz. Si eventualmente firmamos la paz con la guerrilla ese es solo el primer paso, lo otro es crear una conciencia colectiva y una cultura de no violencia donde no se resuelven los problemas a punta de tiro y de machete sino de diálogo. Eso no se hace de la noche a la mañana y es un papel importante.

Y un quinto eje es memoria histórica, reconciliación y posconflicto y eso implica cómo pensar la historia, cómo mirar para atrás, recordar y no fortalecer los temas de venganza sino pensar en cómo pasar la página que beneficie a las generaciones por venir.

Al final queremos elaborar un documento muy sencillo con todos estos temas en versión online, que sirva como carta de navegación y guía para que la gente pueda conocer qué puede hacer desde su casa o trabajo, por la paz.

¿Qué proyección tienen de asistencia?
Ya comenzamos con un ejercicio de divulgación, la campaña de expectativa pues los perfiles por si mismo llaman. Aspiramos a llenar el teatro de la Universidad, que son 900 personas. No es una cobertura muy grande, pero nuestro objetivo importante es que la gente participe. Un congreso de estos fácilmente no se baja de un millón y pico de pesos, pero nosotros tenemos una inscripción de $180.000 porque la tarea es que la gente vaya, no solo escuche a los conferencistas sino que pueda interactuar con ellos.

¿Cómo se formó el grupo de expertos que vienen?
Eso fue prácticamente el trabajo de todo el año pasado. Nosotros nos sentamos en febrero de 2013 con el comité y hablamos de los objetivos y lo que queríamos hacer y luego hicimos listas, buscamos perfiles de todos los tipos porque queríamos todas las visiones. Luego armamos una lista de 120 posibles personajes y empezamos a contactar y a armar el paquete dentro de las posibilidades.

¿Ustedes ponen la mayor inversión entonces? ¿La Universidad apalanca el tema?
Una parte sí la apalanca la universidad, ha sido parte de la intención, temas de infraestructura, apuesta logística, papelería, pero también hemos hecho un esfuerzo para buscar algunos patrocinadores clave, por ejemplo para los tiquetes de los que vienen fuera de Colombia que siempre es un rubro que pesa. Los congresistas no cobraron un peso.