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  • Reuters

lunes, 7 de julio de 2014

La Casa Blanca endureció su lenguaje ante la crisis creada por la llegada masiva de niños centroamericanos a la frontera sur de Estados Unidos, al asegurar que la “mayoría” de ellos no cumplirá los requisitos para permanecer en el país por motivos humanitarios y serán deportados.

“Es improbable que la mayoría de estos niños que pasan por un proceso judicial, tras su llegada a EE.UU., puedan cumplir los requisitos para el alivio humanitario, lo que significa que la mayoría no tendrá una base legal para permanecer en este país”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, en rueda de prensa.

Hasta ahora, el presidente Barack Obama había indicado únicamente que los niños indocumentados que llegan solos al país entran en un proceso de deportación, pero el tribunal de inmigración resuelve su situación caso por caso y examina los riesgos que pueda suponer para ellos regresar a su país de origen.

El Gobierno estadounidense presentará hoy al Congreso su plan definitivo para acelerar la deportación de los niños centroamericanos que llegan a la frontera, procedentes en su mayoría de Guatemala, Honduras y El Salvador.

Aunque la Casa Blanca no ha confirmado la cifra, varios medios apuntan a que la legislación de gasto suplementario de emergencia, que Obama solicitará al Congreso para hacer frente a la crisis, ascenderá a unos US$2.000 millones.

Además, Obama pedirá conceder más autoridad al secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, con el fin de acelerar la deportación de los menores, que actualmente son reubicados en instituciones federales o con parientes dentro del país a la espera de que su caso avance a través del sistema de justicia migratoria.

Una de las opciones que podría incluir esa propuesta es pedir al Congreso que cambie una ley de 2008 por la que la Patrulla Fronteriza debe entregar al Departamento de Salud a los niños indocumentados que entren al país y cuya nación de origen no comparta frontera con EE.UU., en lugar de deportarlos de inmediato.

Eso permitiría tratar a los menores de Centroamérica “como tratamos a los niños de México”, que sí pueden ser deportados a su llegada al país, según adelantó a Efe la semana pasada un funcionario de la Casa Blanca, que pidió el anonimato.

Según datos del Gobierno estadounidense, unos 90 niños y adolescentes no acompañados cruzan la frontera entre ese país y México diariamente.

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