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Expansión - Madrid viernes, 29 de noviembre de 2013

La irrupción de las nuevas tecnologías en los despachos de abogados sigue siendo una tarea pendiente.

En una profesión que trata de vender su labor artesanal y en la que la información que se maneja es especialmente sensible, parece aún difícil que calen, de forma decidida, las ventajas que el uso de nuevas herramientas digitales puede suponer para el desarrollo del negocio.

El miedo a lo desconocido, los mitos sobre riesgos de seguridad y el coste económico que pueda suponer la implantación de estas herramientas de trabajo son las principales excusas de los despachos de abogados para dar el salto definitivo al mundo digital.

El grado de adaptación a la era digital difiere notablemente en función de si se trata de grandes despachos o de firmas unipersonales, de uno o dos abogados, que representan 70% del sector en España.

La gran ventaja de los grandes bufetes radica en la existencia de departamentos de tecnologías de la información y de innovación y la pertenencia a una red internacional, que permite importar y compartir tecnologías ensayadas con éxito en otros países, tal y como señala Xavier Ribas, socio director de Ribas y Asociados y vicepresidente de la asociación de abogados de nuevas tecnologías Enatic.

Adiós al papel
La abogacía es un sector sensible a los beneficios que les podría aportar el uso de las nuevas tecnologías, pero sigue rezagado en la implantación de las mismas. Así se desprende de un estudio sobre equipamiento tecnológico de los despachos en España, realizado en 2013 por Wolters Kluwer, según el cual 87% de los abogados considera muy importante la posibilidad de movilidad y de poder realizar el trabajo de forma itinerante, en cualquier momento y desde cualquier lugar, del mismo modo que 90% reconoce que la tecnología es fundamental para el desarrollo de su profesión.

El estudio también llama la atención sobre el hecho de que, aunque el paradigma de la consulta sobre formatos en papel ha desaparecido, el grado de adopción de las nuevas tecnologías va lento, y desvela que el 85% de los abogados recurre a buscadores y bases de datos online para preparar sus casos y es marginal el porcentaje de quienes lo hacen en papel.

En este ámbito resulta sorprendente que, mientras el sector teme los peligros del uso de Internet para cuestiones delicadas de los clientes, exista, en cambio, un alto porcentaje de abogados que se documenta en Google, sobre todo en el caso de los despachos más pequeños, aun tratándose de una fuente de información sin garantías de actualización ni certeza, tal y como alertan los expertos.

En cuanto al uso de servicios en la nube, el estudio pone de manifiesto que sólo 18% de los despachos lo ha adoptado, pese a que reconocen los beneficios que el uso de esta tecnología podría suponer para el almacenamiento de datos y su consulta desde cualquier lugar.

Respecto al tipo de herramientas que emplean en su trabajo, en los pequeños despachos la tableta es empleada por 37% de los abogados, cifra que asciende hasta 60% en el caso de los grandes bufetes. El uso de móviles inteligentes o smartphones está totalmente extendido, hasta el punto de que 70% de los abogados de pequeñas firmas cuenta con un dispositivo de este tipo (80% en el caso de los socios de grandes firmas).

En cuanto a la presencia en redes sociales, sólo uno de cada diez lo considera útil como herramienta de trabajo. En los despachos pequeños, 66% no las utiliza y las considera una herramienta marginal y 23% lo emplea como herramienta exclusivamente personal.

Los datos cambian en el caso de los socios de grandes firmas, donde el porcentaje de los que nunca usan las redes sociales desciende a 45%, y 14% las considera una herramienta esencial. La situación de la justicia en España tampoco ha ayudado a que los despachos den un salto en la incorporación de nuevas tecnologías. Así lo considera Rubén Vázquez, abogado de Ortí y Haro y socio de Enatic, para quien nuestro país vive en el siglo XIX a nivel de justicia: “La gran diferencia con el resto del mundo es que seguimos teniendo que presentar escritos en papel en los juzgados, tenemos un sistema de notificaciones telemáticas mejorable y los jueces siguen pensando que eso de Internet es cosa de la juventud”.

Uso de herramientas digitales
La adopción de nuevas tecnologías ha estado siempre rodeada de mitos y leyendas sobre los riesgos de su uso por el miedo a lo desconocido. Por eso, “la implantación de una tecnología exige esfuerzo y un error puede acabar con horas o incluso con meses de trabajo”, explica el abogado Xavier Ribas, que insiste en que un cambio de este tipo debe llevarse a cabo “por su utilidad acreditada y no por una moda”, y recuerda que la información es un activo a proteger que hay que saber gestionar.

El principal temor por el que la abogacía no termina de dar el salto tecnológico es el riesgo de seguridad. Sin embargo, según los expertos, Internet o la nube no son inseguros per se, todo depende de cómo se usen. “Trabajar en la nube o en Internet es tan seguro como llevar los papeles en una cartera con cierre de seguridad, y tan inseguro como esa misma cartera abierta por la calle y sin prestarle atención”, ejemplifica el abogado Rubén Vázquez.

Para Carlos Saiz, socio de Ecix y vicepresidente de Enatic, el gran mito es que los servicios en la nube son más inseguros que tener la información en servidores del despacho. Reconoce que la seguridad total no existe, pero apunta que “un buen proveedor en la nube seguramente tenga implantadas mucho mejores medidas de seguridad que los servidores de un despacho, por experiencia, coste y dedicación”. David Maeztu, director de Maeztu Abogados, considera que la tecnología aporta cosas positivas, pero también genera nuevos riesgos, sobre todo por la pérdida de información o acceso inconsentido por parte de terceros.

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