Colprensa Martes, 31 de marzo de 2015

Así lo confirmó el director del CTI, Julián Quintana, quien reclamó que desde hace dos años las autoridades judiciales han cerrado de manera reiterada una cantera donde se descubrió una explotación ilegal de arena y piedra.

Hace una semana capturaron a seis personas y les fue incautada la maquinaria que era utilizada para la explotación de arena y piedra.  “Vamos a ir de frente contra esos funcionarios que omiten sus funciones, y tendrán que explicar porqué a pesar de que estaban suspendidas las licencias de explotación en ese municipio no hicieron nada”.

Y agregó que “la alcaldía de Soacha era conocedora de estos hechos y sin embrago, no hizo ningún esfuerzo para controlar o mitigar esta situación administrativa. Y mal hace la Fiscalía cuando llega y encuentra una afectación y no hay ningún remedio desde el ámbito medioambiental. Vamos a citar todas las personas que estén involucradas con esto”, dijo Quintana.

La Fiscalía busca establecer la participación de una organización ilegal detrás de esta explotación de piedra y arena, puesto con estas actividades no solo se habría afectado el medio ambiente y la calidad de vida de los pobladores sino que se contaminaron las fuentes hídricas.

Las cifras sobre minería en este sector no son exactas, pues mientras el  municipio habla de casi 130 zonas de explotación (incluyendo las legales), el director de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, dice que podrían ser 200. Así, la ilegalidad podría estar entre 60 y 75%.

De acuerdo al catastro minero de la Agencia Nacional de Minería (ANM), hay 52 títulos para explotar materiales de construcción, con ubicación exclusiva en Soacha, de los cuales 11 están vencidos y sólo 12 tienen plan de manejo ambiental.

Antecedentes
La Policía en desarrollo de la operación ‘Artemisa’ realizó en 2012 el allanamiento a dos canteras ubicadas en la vereda Panamá de  Soacha, las cuales ya habían sido sancionadas en dos y seis ocasiones respectivamente.

En  materiales de extracción se encontró arena blanca y amarilla, gravilla y piedra que suman aproximadamente $294 millones mensuales en producción. Entre tanto, los daños ambientales que generaron iba desde  erosión de suelos, deforestación hasta pérdidas de capa vegetal.