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Colprensa lunes, 5 de mayo de 2014

"La Corte Constitucional acogió, después de un estudio riguroso y serio, la tesis que hemos venido sosteniendo desde el mismo día en que salió el fallo de La Haya en noviembre de 2012 y que ratificamos en septiembre del año pasado, cuando demandé personalmente el Pacto de Bogotá", explicó el Primer Mandatario el pasado viernes. 

Antes de entrar a mirar qué es lo que quiso decir la Corte Constitucional, hay que aclarar que aún no se conoce el fallo, sino solamente el comunicado de prensa, por lo que los alcances de la decisión solo se sabrán cuando el alto tribunal así lo disponga. 

En todo caso, lo que se indicó la semana pasada es que, efectivamente, en la Constitución, según el artículo 101, "los límites (...) sólo podrán modificarse en virtud de tratados aprobados por el Congreso, debidamente ratificados por el Presidente de la República". Es decir, lo aplican de manera automática los fallos de los tribunales internacionales. 

Pero, "no le dice al presidente que se tiene que desacatar el fallo de la Corte Internacional, sino que le sugiere que negocie directamente con Nicaragua", indicó el internacionalista de la Universidad del Rosario, Mauricio Jaramillo Jassir. 

Es decir, "lo que dice la Corte Constitucional es que las decisiones de la CIJ son de obligatorio cumplimiento, que sí tiene jurisdicción en Colombia, pues es constitucional el Pacto de Bogotá que le da entrada, pero que para que sus fallos se apliquen de manera plena se necesita de un tratado internacional", señaló Miguel Silva Moyano, profesor de Ciencias Políticas de la UPB. 

Pero entonces le tocará al presidente, o quien lo reemplace de manera eventual, firmar un tratado con Nicaragua, de lo contrario se continuará con la misma confusión jurídica, que tarde que temprano obligará a tomar una decisión internacional. Faltará, claro, esperar que se conozca la sentencia completa de la Corte Constitucional para que se sepa si, además, se le da algún plazo al presidente para tramitar las nuevas fronteras. 

Y lo grave, agregó el profesor Silva Moyano, "es que ahora, cuando entremos a negociar con Nicaragua se tendrá como base la decisión de la CIJ. Es decir, si hubiéramos tomado esta vía hace 15 años podíamos haber perdido menos territorio". 

No estamos en el Pacto 
Para uno de los agentes de Colombia ante la CIJ, Carlos Gustavo Arrieta, algo que no cambió con la decisión del tribunal constitucional es lo que tiene que ver con la salida del Pacto de Bogotá, que fue la entrada para que Colombia quedara bajo jurisdicción de La Haya. "La ley sigue válida, pero como en desarrollo de los derechos que el Presidente tiene como Jefe de Estado, se denunció el Pacto, este ya no aplica para Colombia". 

¿Qué sigue? 
Jurisdicción poco conveniente
Según el profesor de la Universidad del Rosario, Mauricio Jaramillo, la Corte Internacional de Justicia de La Haya podrá seguir conociendo demandas contra el Estado colombiano. El problema es que, cada que la Corte quiera conocer un caso contra Colombia, le tendrá que pedir al Gobierno de turno si aprueba la jurisdicción en ese tema. "Y no creo que, después de lo sucedido en 2012, algún Gobierno quiera permitir otro caso de límites colombianos ante la CIJ". 

En definitiva
El presidente quedó entre la espada y la pared con la decisión de la Corte Constitucional que indicó que las fronteras del Estado colombiano solo se modifican a través de tratado internacional. 

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