Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Juliana Ramírez Prado - jramirez@larepublica.com.co martes, 1 de septiembre de 2015

AL habló con Eric Tremolada Álvarez, abogado especialista en derecho internacional y docente de la Universidad Externado de Colombia, sobre los caminos que tiene el país para solucionar esta crisis.

¿Cuál es la salida que le queda a Colombia ante la comunidad internacional luego del fracaso en la OEA?
El gran error del Gobierno colombiano ha sido dejarse llevar por la euforia de la indignación que promovía la oposición de un patriotismo barato.

¿Qué debía hacer entonces?
Colombia tenía que mantener un manejo de las relaciones con contacto. No tenía por qué llevarlo a ningún organismo o foro internacional. Tenía que aislarse, pedir la comprensión del mundo y decir que sus esfuerzos se iban a concentrar a atender a su población. 

Nos fuimos a la OEA sin tener asegurados los votos. Esto hace que se legitime Venezuela y ahora sale diciendo lo que vamos a terminar haciendo, es decir: que los dos presidentes se sienten y arreglen esto juntos. Ahora el victimario parece la víctima. No hemos podido entender que no se puede hacer manejo político en las relaciones internacionales. 

¿Cree que Colombia debe ir a Unasur?
Unos dicen que si nos fue mal en la OEA, nos irá mal en Unasur y no es tan cierto. Unasur está conformado por 12 miembros y entre los que votaron a favor están Chile, Uruguay, Paraguay, Perú y Colombia y los que jugaron en contra son Brasil, Argentina, Ecuador, Bolivia y Venezuela, entre otros. 

La definición la tendría Guyana y Surinam, que por supuesto es más probable que estén de lado venezolano porque nosotros no tenemos mayor relacionamiento con ellos. Si alguna vez queríamos pensar el equilibrio de Unasur, nos ha faltado jugar con estos estados más frágiles y débiles con una política más agresiva en pro de los  intereses nacionales.

Pero, ¿debe ir o no a Unasur?
Ya abrimos el panorama a la multilateralidad y quedamos peor y mucho más débiles para la discusión bilateral. Ahora queda insistir en la multilateralidad para presionar a Venezuela. Inclusive podríamos volver a llevar el caso a la OEA en unos días. Yo  revalidaría los cinco votos que logré en la OEA y trataría de ir por  Surinam y Guyana.

¿Por qué nos fue mal en OEA?
Porque la política exterior colombiana tiene descuidado a el Caribe. Por el lado de Venezuela no ha sido así, pues en sus años de bonanza los tuvo sintonizados con petróleo y otros aspectos.  Ahora más de uno se le puede estar saliendo de la baraja a Venezuela pero  nosotros tampoco hemos intentando recuperar protagonismo en el Caribe. 

¿Cómo califica la gestión de María Ángela Holguín?
Yo creo que es bastante eficiente, particularmente para recuperar los tejidos que se habían roto con los ocho años del Gobierno de Álvaro Uribe. Desde el primer día del Gobierno de Juan Manuel Santos insistió en la negociación directa con Venezuela y lástima que no haya insistido en eso ahora. El manejo de Holguín ha sido muy eficiente, ¿qué rompe la coyuntura en estos momentos?, la lógica interna venezolana y unos intereses. El error de la Cancillería ahora fue haberse movido de  la negociación directa.

¿Qué debería cambiar Holguín en su discurso?
En estos momentos nada. Midieron bien los tiempos en que debían retirar al embajador Ricardo Lozano de Venezuela. 

¿Cree que debe renunciar?
Sería un absurdo pedirle la renuncia a Holguín. La diplomacia no ha fallado porque tenemos aún los contactos abiertos.

¿Cuál debe de ser la modificación de la frontera?     
La economía venezolana distorsiona la colombiana. Pues hay tres tipos de cambios, productos básicos  subsidiados y gasolina mucho más barata. La solución definitiva sería formalizar las relaciones con Venezuela.

¿Cuánto demorará solucionar la crisis?
La solución no es inmediata. Venezuela va a jugar por lo menos hasta diciembre, cerrando y abriendo la frontera de vez en cuando. 

El único límite que tiene son los derechos humanos, lo que podría llevar a Colombia a instancias internacionales. La única cercana es la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, pero Venezuela no cree ni hace parte de la Cidh.

¿Qué implicaría ir a la Cidh?
Representaría traer a colación lo que dijo Colombia en el asunto del alcalde Gustavo Petro, cuando manifestó que las medidas cautelares no eran vinculantes. 

El propio Gobierno no ha pensado en esa instancia porque le van a decir que no ha sido coherente en sus relaciones internacionales.  

¿Qué tanto prima el patriotismo sobre lo jurídico?
Este es el problema. Se trata de que utilizan el derecho de acuerdo buscando beneficios políticos. 

Ahora para varios sectores sí sirve la Cidh pero antes no. 

Por otro lado, el Procurador considera que hay un genocidio, pues en el Estatuto de Roma se habla de deportaciones masivas y sistematizadas, pero él  rechaza que los más de 5.000 casos de falsos positivos sean generalizados y sistematizados. O el país aprende a ser coherente y consecuente con el derecho internacional o seguirá en este vaivén.

A la ONU
La canciller María Ángela Holguín dijo que insistirá para elevar a instancias internacionales los atropellos a los colombianos tras el cierre de la frontera con Venezuela. Ya le pidió a la embajadora en Naciones Unidas, María Emma Mejía, que inicie gestiones para llevar el caso a este organismo.  La Ministra dijo que no sintió la decisión en la OEA como una derrota diplomática y advirtió que “perdió la OEA”, al no debatir sobre la condición de derechos humanos de migrantes, no solo en Colombia, sino en el continente. 

Las opiniones

Ronal Rodríguez
Inv. Observatorio de Venezuela  U. del Rosario

“Este es un tema difícil de solucionar y lo que se quería en la OEA era visibilizarlo. Sin embargo, solo se solucionará de forma bilateral y en la medida que los dos presidentes se reúnan, lo cual podría demorarse”.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.