Germán Corcho Tróchez - gcorcho@larepublica.com.co Domingo, 6 de octubre de 2013

Con la liga de fútbol profesional viene aconteciendo un fenómeno: miles de aficionados prefieren atiborrar las redes sociales con sus comentarios, antes que llenar los estadios.

Lo mismo podría ocurrir otra vez en unas elecciones presidenciales, como sucedió hace cuatro años con Antanas Mockus y la ‘ola verde’, si se tiene en cuenta que, en especial Twitter, es la nueva plaza pública para vertir las críticas y rivalidades políticas. 

La pregunta es: ¿podrán los candidatos que son activos en estas plataformas, conseguir que sus seguidores se movilicen a las urnas por ellos?. “Con un solo mensaje no, pero con una comunicación creativa y constante sí es posible convencer a la población joven, que en últimas es laque más las usa . La repetición del mensaje es la que finalmente termina calando”, sostiene Jorge Del Castillo, vicepresidente de la firma consultora Dattis. 

En el sondeo realizado por LR, además de las estadísticas que maneja la página Twitter-Colombia, el expresidente y aspirante al Senado por el movimiento Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez, es quien más seguidores tiene entre los 28 dirigentes más trinadores: sobrepasa los 2,3 millones. Le sigue el actual jefe de Estado, Juan Manuel Santos, con 200 ‘followers’ menos.

Incluyendo funcionarios y quienes se postulan, también están el vicepresidente, Angelino Garzón; el director de la Fundación Buen Gobierno y exministro, Germán Vargas Lleras; los precandidatos presidenciales Francisco Santos, Enrique Peñalosa, Clara López y Antonio Navarro, los congresistas del Polo Democrático, Iván Cepeda Castro y Jorge Enrique Robledo; el representante a la Cámara, Simón Gaviria, y el candidato a esa corporación,  José Obdulio Gaviria; el senador liberal, Juan Manuel Galán, y  Carlos Francisco Galán, director de Cambio Radical y posible aspirante al mismo cargo de su hermano mayor.

La fiebre por las redes sociales, en opinión del estratega Camilo Rojas, de la firma Estrategica.com, es “un flujo engañoso” que bien utilizado puede ayudar a apuntalar un mensaje persuasivo en los electores. “Ahí sí puede convertirse en una realidad electoral en las urnas”. 

Pero esa “realidad” resulta en nada despreciable con base en dos aspectos que demuestran la importancia que tendrán las plataformas virtuales en las campañas 2014. 

Uno, que los usuarios de Twitter y Facebook han aumentado considerablemente en comparación de 2009. Según cifras del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones (Mintic), en el uso de estos espacios Colombia es el país número 14 del mundo con más usuarios registrados: 15 millones.

Y dos, que sumados todos los adeptos de los ‘ciberpolíticos’, se evidencia que el total de 6.490.777  no es una cifra menospreciable: en la pasada contienda, Juan Manuel Santos ganó la primera vuelta con 6. 802.043 votos (46,67%), y en la segunda vuelta obtuvo 9.028.943 (69,12%), para comprobar su superioridad sobre Mockus, que en ninguna superó los 3.600.000 votos. 

Pero en medio de miles y millones, se esconden además seguidores falsos o pagados. Iván Garzón Vallejo, director del programa de Ciencias Políticas de la Universidad de la Sabana, apunta que ello hace previsible aún más el crecimiento de las campañas en las redes, aunque también es claro que la masa virtual se ha mostrado crítica con quienes solo usan estas herramientas con fines propagandísticos. “Por eso, los candidatos que recién están abriendo cuentas en Twitter y Facebook, llegaron tarde al medio”. 

No reemplazan el contacto
Independiente de cómo sea calificada su gestión al frente de la Alcaldía Mayor de Bogotá, Gustavo Petro es uno de los dirigentes que más interactúa con los tuiteros, sea o no algunos de las 1.310 que sigue, además de dar a conocer anuncios oficiales y sentar posiciones respecto a distintos asuntos. 

En el campo de las campañas políticas, sin embargo, puede ser importante, mas no lo primordial. Indagados al respecto, los especialistas consultados coincidieron en que el fracaso de la candidatura presidencial de Antanas Mockus y la recordada ‘ola verde’ del Partido Verde, es el mejor ejemplo de lo mal que puede acabar una estrategia si esta limita su fuerza a los escenarios web, manejados en mayoría por personas con capacidad de sufragar de entre 18 y 26 años. 

“No se puede caer en el error de convertirlas en un todo. Le pasó a la ‘ola verde’ en las elecciones pasadas, que olvidó la política del cara a cara, sobre la tierra”, respondió Juan Carlos Gómez, director del Observatorio de Medios de Unisabana. 

Rojas, de Estrategica.com, ve a las redes sociales más como un instrumento de persuasión que servirán para canalizar los mensajes, cuya contundencia depende justamente de su fortaleza y profundidad misma. “La lección (del caso Mockus) es que no todos los que difunden un mensaje en las redes son electores o participan en política. La redes facilitan la expresión de la pasionalidad del instante y están marcadas por la fugacidad, y eso en política es peligroso”. 

Un reciente estudio de Stakeholders 2.0 sobre el perfil de los usuarios de Twitter y sus similares, concluyó que 70% son espectadores, 37% críticos, 33% conversadores o conectores que multiplican mensajes, 24% creadores y un 20% coleccionistas de contenidos. 

El reto de los candidatos será entonces que no sólo deberán conquistar a los primeros, considerados la opinión pública pura, sino además convencer al resto de que sus mensajes son algo más que las mismas promesas de siempre, pero ahora en 140 caracteres.

Las opiniones

Iván Garzón Vallejo
Director del programa de Ciencias Políticas – Unisabana
“Los candidatos que mejor capitalizarán el impacto de las redes serán los que mejor han comprendido su dinámica con anterioridad: su inmediatez e interactividad. Para otros, la gran mayoría, las redes serán simples canales informativos y de propaganda”.

Camilo Rojas
Estratega político de la firma Estrategica.com
“En las redes se pueden crear percepciones ficticias de multitudes, lo cual puede inducir a una campaña a tomar decisiones que no están sustentadas en una verdadera realidad. Ahí no está la campaña, sino en los escenarios que no están sesgados”.