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miércoles, 31 de octubre de 2012

Aunque los amantes de la tauromaquia han destacado que este ‘espectáculo’ le genera a las ciudades cifras millonarias en sus arcas, todavía hay gente que piensa que este tipo de actividades debe ser reformada.

Con la determinación de la Corte Constitucional, sobre el hecho de que los alcaldes no pueden prohibir las corridas de toros, se generó una nueva controversia.

En el fallo el alto tribunal señaló que el tema de las corridas de toros en las plazas habituales ya está establecido en la ley y que en ese sentido “ni un alcalde distrital o municipal pueden tomar esa decisión, puesto que no pueden estar por encima de la legislación”.

Con esta determinación la Corte salvó la sentencia del 2010, con la que en su momento se le dio vía libre a las corridas de toros en el país. Dentro de las puntos avalados por los magistrados, quedó estipulado que ningún organizador o persona que gestione dichas corridas, deberá pedirle permiso a los mandatarios locales o autoridades municipales para realizar el evento.

Por último señala la Corporación judicial que la única manera en que las corridas pueden ser canceladas es cuando existan problemas de seguridad o salubridad en los escenarios taurinos. Cabe mencionar que en Bogotá en la Plaza Santamaria fue prohibido este tipo de espectáculos por el alcalde Gustavo Petro.

En su momento, se supo que esta decisión recibió el apoyo de 15 organizaciones defensoras de animales de la capital y de 21 más de 11 países, así como el respaldo del cantante inglés Paul McCartney y su banda.

Los colectivos apreciaron la decisión de no financiar con dineros del pueblo espectáculos donde los animales sean objeto de burla, maltrato, sufrimiento o muerte, y asumir el debate público sobre un tema de trascendencia mundial.

Según el abogado Guillermo Cáez, “la alcaldía, según la Corte, no puede prohibir el espectáculo en plazas permanentes, lo que pueden hacer las autoridades locales es por ejemplo, prohibir la corraleja que se construye para la fiesta, lo que no queda claro y no toca la corte, es el hehco de la decisión de no prestar la Santamaría a la Corporación Taurina, por lo que seguramente, van a tutelar la decisión de Petro, basados en el derecho al trabajo, la expresión artística y a la falta de competencia para la determinación”, dijo el jurista.

El abogado Julio José Orozco, manifestó que “no soy gustoso de la tauromaquia pero puedo afirmar contundentemente, que no entiendo por qué muchos ciudadanos se oponen a dicha expresión cultural, y no se preguntan nunca por el método de sacrificio empleado por la industria bovina que suple la carne que consumen”.

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