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María Camila Suárez Peña - msuarez@larepublica.com.co sábado, 18 de marzo de 2017

No obstante, así como abundan las solicitudes, deben abundar los pleitos marcarios para defender lo propio. Y es que eso es lo mínimo que debe hacer alguien que quiera darle garantía a su trabajo, esto, teniendo en cuenta que además se evita que terceros y compañías se aprovechen de las labores que se han realizado para ganar reconocimiento. 

Una palabra no más puede hacer la diferencia, incluso una letra puede garantizar que la marca tenga o no distintividad, descriptividad o que carezca de identidad. Por eso, sin importar la clase de la Clasificación Internacional de Niza que tenga el bien, debe registrarlo. ¿Y por qué más? las marcas pueden ser también objeto de licencias, lo que significa que se convierten en fuentes de ingresos, y en algunas ocasiones, la propia marca vale más que los activos tangibles; sin olvidar la confianza que se crea en el consumidor. 

Recuerde que cuando registra su marca, adquiere también un derecho exclusivo para impedir que terceros que comercialicen productos y ofrezcan servicios idénticos o similares con signos parecidos. Así, le evita confusiones al consumidor al mismo tiempo que hace respetar sus intereses.  

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