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  • Julián Puentes Villanueva

lunes, 14 de abril de 2014

La sociedad Jorge Hané Holdings, LLC, logró registrar la marca nominativa Redulax ante la Superintendencia de Industria y Comercio, SIC, para distinguir laxantes, sustancias dietéticas y otros productos que corresponden a la clase cinco de la Clasificación Internacional Niza, luego de que se declarara infundado el recurso de oposición que presentó Laboratorios Incobra S.A.

La empresa opositora hizo uso del recurso, porque habían registrado con anterioridad las marcas nominativas: Redustak y Redustat, ambas en la misma clase en la que está estrenando signo Jorge Hané. Situación que según el laboratorio con más de 70 años de trayectoria en Colombia podría causar confusión entre los consumidores.

De acuerdo con el argumento de Incobra, la marca solicitada incurría en la causal de irregistrabilidad del literal A del artículo 136 de la Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina “que no permite registrar como marcas aquellos signos que sean idénticos o se asemejen a una marca previamente registrada o solicitada”.

Luis Suárez Cavelier, abogado especialista en propiedad intelectual y apoderado de la empresa opositora dice que era evidente la confundibilidad visual, fonética y conceptual entre los signos en confrontación.

“De ocho letras que componen las tres marcas referidas en este pleito legal, la expresión Redulax, reproduce cinco: r, e, d, u y a. Además cambian el sufijo de las dos marcas previamente registradas por las letras l y x, con el único propósito de ocultar engañosamente la imitación que el signo aprobado de la compañía de Jorge Hané hizo sobre las marcas ya registradas”, señaló Suárez.

En la comparación de la confundibilidad conceptual, Incobra S.A., sostenía que tenía que hacerse con más rigor, ya que los tres signos mencionados no tenían ningún significado conocido en el idioma español que pudieran ayudar al consumidor a diferenciarlas entre si, por lo que el grupo de marcas en pleito, carecían de contenido conceptual.

El abogado de Incobra S.A., también apeló a la conexidad competitiva ya que, según él, tenían la misma naturaleza, finalidad y canales comunes de comercialización.

En respuesta del recurso interpuesto, la sociedad Jorge Hané, por medio de su apoderada Teresita Morales Márquez, abogada especialista en propiedad intelectual, indicó que existía ausencia de semejanza entre los signos enfrentados, debido a que cada una de las expresiones tenía elementos que las hacían fácilmente diferenciables para los compradores. “Los elementos adicionales del signo de mi cliente, le imprimen a la marca características novedosas y originales”.

Morales agregó que tampoco existían semejanzas desde el punto de vista conceptual, ya que las marcas registradas en el pasado por la oposición, eran de fantasía, “por lo que no producían en la mente del consumidor ninguna idea sobre los producto que identificaban. Cosa que de acuerdo con la experta, no sucedía con Redulax. “Es un signo evocativo, que deja en la mente del consumidor una idea sobre el producto que ampara”.

Finalmente y pese al recurso de apelación que interpuso Incobra S.A., para revocar la decisión que declaraba infundada su oposición, la SIC resolvió a favor de la empresa solicitante.

La entidad argumentó que las marcas no compartían sufijos similares por lo que se hacía más fácil su diferenciación, y a pesar de que existía coincidencia ortográfica, esta recaía sobre un elemento al que no se le puede conferir exclusividad.

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