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Natalia Cubillos Murcia - ncubillos@larepublica.com.co miércoles, 8 de abril de 2015

La patente se otorgó a la luz de un tratamiento que consiste en una molécula sintética en la que se modifica una proteína de origen humano, conocida como Interleucina-2 (IL-2), con actividad agonista para la terapia del cáncer e infecciones crónicas.

Detrás de este cambio de paradigma estuvieron cinco inventores: Kalet León Monzón, Damia Carmenate Portilla, Samuel Pérez Rodríguez, Neris Michel Enamorado Escalona y Agustín Bienvenido Lage Dávila.

Si bien la proteína en cuestión ya había sido presentada, no tenía los niveles de eficacia que se necesitaban para el tratamiento de una enfermedad de este tipo. Tenía altos niveles de toxicidad  y no demostraba que se combatieran las células cancerígenas con la velocidad y eficiencia esperada.

Según la entidad, la solicitud de patente de invención fue presentada el 23 de abril de 2013, y aplicando la normativa vigente contenida en la Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina, expidió la resolución 139 de 2015 con la que se otorgó la patente de invención.

Mauricio Jaramillo, abogado especialista en propiedad intelectual de la firma Gómez-Pinzón Zuleta, aseguró que estos tiempos hablan de que la Superintendencia está haciendo un gran trabajo “para acelerar los procesos para que el otorgamiento de patentes sea más rápido, como compromiso adquirido en el marco del TLC con Estados Unidos”.  

De acuerdo con la Organización Mundial para la Propiedad Intelectual, la entidad tramitó, en 2013, 2.032 solicitudes, 1,4% menos que en 2012, pero superior en número frente a un par latinoamericano como Perú, que solo obtuvo 1.266.

“El año pasado, la SIC tramitó 2.154 solicitudes, de las cuales 950 tienen que ver con temas farmacéuticos y 250 fueron concedidas. De esas, solo dos están ya en el mercado”, recalcó José Luis Londoño, superintendente delegado para la Propiedad Industrial.

Otras oficinas ya habían recibido la misma solicitud: Estados Unidos de América, Unión Europea, Taiwán, Perú, México, Corea, Japón, China, Canadá, Australia, Argentina, Israel y Ucrania.

Londoño, agregó que si bien las patentes son otorgadas por cada oficina, esta aprobación sienta un precedente que sirve como argumento ante otros países.

Más allá de esto, explicó Luis Ángel Madrid, experto en propiedad industrial de la Universidad Sergio Arboleda, pueden pasar hasta diez años antes de que esta invención se vuelva medicamento para el público -al menos es el promedio que tiene la autoridad estadounidense Food and Drug Administration (FDA)-. “Es la autoridad sanitaria, en Colombia el Invima, la que debe establecer la eficiencia y seguridad para el público”, dijo, y “esto se logra a través de pruebas clínicas que se presentan a la entidad, entre otros aspectos clave como la dosis apropiada para los pacientes”.

Además, es muy relevante decir que depende del Centro volverlo medicamento: “puede que no tenga escala de producción y claro, el mercadeo posterior para que los médicos conozcan el médicamento, lo prueben, lo formulen y lo recomienden y sea en últimas aceptado por la comunidad médica”, concluyó Jaramillo.

Lo que garantiza esta patente es que  sea novedoso, tenga  nivel inventivo y aplicación industrial, pero además “que nadie más tiene permiso de explotación salvo el Centro de Inmunología Celular”, concluyó Madrid.

Detección temprana
Según informó la agencia Xinhua, Priscila Kosaka, científica brasileña, descubrió una técnica para la detección del cáncer que identifica la enfermedad antes de que aparezcan los primeros síntomas y que no necesita biopsias. Trabaja en el Instituto de Mircoelectrónica de Madrid (España)  y desarrolló un nanosensor con sensibilidad 10 millones de veces superior a los métodos de los exámenes tradicionales. El aparato tiene anticuerpos en la superficie y cuando entra en contacto con una muestra de sangre de una persona con cáncer, captura la partícula diferente y acaba pesando más. Además, provoca un cambio de color en las partículas, indicando que existe un tumor maligno. 

Las opiniones

Luis Ángel Madrid
Experto en propiedad intelectual de la Universidad Sergio Arboleda

“La patente no asegura que una invención sea eficiente ni segura. Esta condición se otorga porque el producto sea novedoso, tenga nivel de invención y tenga aplicación industrial. Lo demás es responsabilidad de la autoridad sanitaria del país donde se solicite”.

José Luis Londoño
Superintendente delegado para la propiedad industrial de la sic

“El año pasado recibimos 2.154 solicitudes, de las cuales, al menos, 950 tienen que ver con temas farmacéuticos y 250 fueron concedidas. De aquellas que se pudieron patentar, solamente dos ya están comercializándose en el mercado local”.

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