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Laura Vita Mesa - lvita@larepublica.com.co jueves, 21 de mayo de 2020

Académicos de España, Uruguay, Italia y Colombia debatieron el impacto de la pandemia del covid-19 en la (des)globalización

Para discutir sobre la posibilidad de encontrar respuestas multilaterales para crisis globales, como la pandemia del covid-19, y el papel de los organismos internacionales, entre otros temas, los profesores Carlo Tassara, de la Universitá di Roma Sapienza (Italia), Jorge Quindimil, de la Universidad de La Coruña (España), Ignacio Bartesaghi, de la Universidad Católica (Uruguay) y Eric Tremolada, de la Universidad Externado (Colombia), se dieron cita en el seminario ‘(Des)globalización, soberanía y cooperación internacional: Un debate en tiempos de pandemia (covid-19)’, de la Cátedra Jean Monnet del Externado.

A la pregunta sobre la posibilidad de afrontar una crisis global con respuestas locales, Tassara respondió que "lo ideal para enfrentar una crisis global es hacerlo a a través de la cooperación internacional y alianzas amplias internacionales. Sin embargo, hay que tener en cuenta el contexto en el que estamos, en el que los nuevos nacionalismos, también llamados neosoberanismos, hacen que se vuelva a presentar el estado nacional como principal actor, tanto en lo doméstico como en lo internacional. A pesar de que esto se puso de moda, creo que no es la manera más eficaz para enfrentar desafíos de tipo global, como el covid-19, o el calentamiento global. La única forma de enfrentar estos desafíos es a través de la cooperación internacional".

Quindimil dijo que "no hay nada más global que una pandemia, con un impacto claro y evidente. No estamos ante términos adversativos, entre lo local o lo global, o entre la respuesta estatal y la internacional, creo que nos tenemos que mover en el terreno de lo 'glocal', de pensar globalmente y responder localmente, o plantear problemas globales con respuestas locales, pero siempre con los términos imbricados. Esta posición está confirmada por los hechos y por la realidad" .

Por su parte Bartesaghi anotó que "el covid nos ha impuesto un desafío muy grande, frente a estos nacionalismos que están poniendo a prueba los organismos internacionales, y la tensión sobre si los organismos internacionales van a estar a la altura. Hoy estamos en una situación de riesgo, con una priorización de los nacionalismo por un malentendeido del rol de los organismos internacionales, que tampoco pueden solucionar todo, y eso plantea un desafío único".

Tremolada apuntó que "esto no es una disyuntiva entre lo local y global, la crisis nos demuestra que lo primero era una tensión local, las respuestas y los confinamientos son locales, pero la respuesta en este momento tiene que ser global y complementaria a lo local. Los países vienen compitiendo por test y créditos, por tratar de acceder cada uno a una respuesta, esto mejoraría si buscamos respuestas comunes en la comunidad internacional. Hay que buscar una respuesta complementaria, en vez de buscar combatir entre sí".

Sobre la dicotomía entre los liderazgos populistas y la multilateralidad, Quindimil explicó que "hay que reafirmar el liderazgo de la OMS en la luchas contra la pandemia y en general en la gestión de la salud pública. Hay varios cuestionamientos, pero Estados Unidos ha dicho en la asamblea de la OMS que debemos estar todos juntos para asegurarnos de que la OMS cumple su mandato clave, necesitamos una OMS más efectiva. Esto lo dice en el contexto de críticas de falta de transparencia con China, pero viene acompañado de una resolución histórica a favor de una revisión de la acción de la OMS en relación de la covid-19, con la finalidad de mejorar su acción, y esto nos sitúa en dos cosas: el liderazgo indiscutible de la OMS, con todo y sus falencias, y reafirmar que podemos estar tranquilos en relación al futuro del multilateralismo".

Tassara anotó que "el líder populista necesita respuesta simples y claras, sin mucho debate y sin complejidad. Esta definición da elementos iniciales para caracterizar el estilo de liderazgo típico de los nuevos populistas. Un punto fundamental es no aceptar intermediaciones, los expertos no sirven, y para eso es suficiente ver al presidente Trump cuando habla el doctor Fauci, no quisiera que estuviera ahí, pero no puede hacerse de otra manera. Segundo, el cortoplacismo, todo tiene que resolverse en el tiempo necesario para leer un tweet, y eso es lo peor que le puede pasar a un líder que tenga responsabilidades. Tercero, relación directa con el público, sin intermediaciones de ningún tipo. Hay que reflexionar sobre estas características" .

Tremolada dijo que "la respuesta global, sin desconocer la local, es básica. Pero quisiera centrarme en el momento en que llega la crisis, en el que el estadocentrismo y el soberanismo marcado están tratando de acabar en las lógicas multilaterales, como Brasil, Reino Unido y Estados Unidos. Recogería, además, los elementos de los demás, y es que, de alguna manera, una de las enseñanzas de esta pandemia va a ser la importancia de la inversión y autosostenibilidad de la salud pública, a nivel local y global. Además, en esta misma lógica, mientras no haya un punto de inflexión, la transformación va a ser tenue, por lo que no creo que haya cambios sustanciales, más allá de la mejora de las lógicas de informalidad, especialmente en los países periféricos, y la inversión en salud pública".

Por su parte Bartesaghi apuntó que "se observa lo que pasa con Bolsonaro en Brasil, Amlo en México, Trump en Estados Unidos, no estamos hablando de potencias menores. Esos liderazgos me hacen ser más negativo en cuanto a que el multilateralismo se va a ver reforzado, creo que vamos a tener que esperar mucho tiempo, se van a priorizar los nacionalismos, porque no se puede olvidar el impacto económico de esta crisis, que es el que está llevando a los países a tomar medidas extremas, y eso va a llevar a un aumento de la pobreza, especialmente en los países con altas tasas de informalidad. Esta pandemia llega en un momento en que estábamos mal, con Estados débiles, especialmente en América Latina, hay una debilidad muy fuerte de la institucionalidad, y enfrentamos una pandemia con una agenda global que solo se puede tratar con cooperación global, con organismos internacionales debilitados y estados débiles, sociedades cansadas y cada vez más conectadas. Es una combinación de tensión social muy fuerte, y eso hace el desafío muy ambicioso para pensar que los organismos internacionales no se van a ver golpeados" .

Sobre la necesidad de una reforma a la multilateralidad, Tremolada dijo que "las organizaciones internacionales son hechas a través de un pacto cooperativo de los estados, pero esa construcción de esos órdenes no tienen una institucionalidad jurídica que respalde el interés cooperativo, y esto busca más una lógica de solidaridad, pero la estructura es compleja. Los mecanismos de financiación son limitados, lo que permite instrumentalizar las organizaciones, entonces, si los Estados no son leales entre sí, es difícil establecer órganos cooperativos que den respuestas reales, porque no toman decisiones vinculantes. Reformar la multilateralidad depende de la voluntad estatal, y es difícil lograrlo en este panorama de liderazgos populistas".

Bartesaghi dijo que "los límites del derecho internacional hacen muy difícil pensar en una reforme en el mediano plazo de los organismos internacionales. Hay un reconocimiento de la inviabilidad, hay asuntos que solo pueden ser enfrentados sin la cooperación.  Estados Unidos viene reclamando cambios hace muchos años, más allá de Trump. El desafío es el entendimiento de una Europa que se ha debilitado en el escenario internacional, donde el protagonismo es la guerra entre Estados Unidos y China, por lo que ha perdido peso, pero el único camino de reforma es que los actores principales estén de acuerdo, y eso ahora es muy complejo. Estamos perdiendo de vista el rol de los organismos internacionales, hay que valorar lo que ha hecho la OMS, y estas discusiones sobre Estados Unidos y China son superfluos, lo de fondo es cómo fortalecer estos organismos internacionales a futuro".

Tassara, además, explicó que "si se asumiera en serio el liderazgo de una organización internacional habría que renunciar a las posiciones y representaciones que ya se han mencionado, no se podría jugar el juego del virus chino, que están jugando algunos países" Sobre la Unión Europea, el profesor agregó que "lamentablemente, la Unión Europea ha perdido mucho empuje, ha sido víctima de un regreso al pasado, de nacionalismos fuertes en países como Hungría, Polonia, y el Brexit. Sin embargo, a pesar de los problemas serios que tenemos, hay que tener en cuenta que la Unión Europea, con todas sus debilidades, es la única experiencia de integración regional que prevé la posibilidad de transferir soberanía. Que eso se haga con base en el consenso, para transferir soberanía se necesita el mandato de todos los estados miembros, pero tenemos un ejemplo en lo referente al comercio internacional, en el que los órganos de la Unión ya tienen el mandato de negociar en nombre de todos los estados miembros. Esto quiere decir que hay temas que hacen de la UE una experiencia todavía interesante para ir hacia una dirección distinta a la que prevalece actualmente".

Quindimil, por su parte, anotó que "la OMS es una organización internacional técnica, por lo que desarrolla funciones en el terreno de la evidencia científica. En el terreno científico también hay discrepancia: por un lado, hay tensión entre estados que no quieren ceder soberanía, y unas conclusiones científicas que dan lugar a interpretación. La OMS realiza recomendaciones para los estados, pero el artículo 43 del reglamento sanitario internacional permite a los estados salirse de estas recomendaciones. La esencia de la OMS y su reglamento es que cada estado puede dar respuestas diferentes, es acorde a su espíritu, que no podría establecer recomendaciones transversales para todos los estados. Cuando la OMS empezó a hablar de pandemia, antes de declararla, cuando en América Latina solo había un caso, que no estaba todavía confirmado, lo que hace que sea imposible adoptar medidas transversales".

Sobre la reforma del multilateralismo, anotó que "vamos en línea de ajustes, es cierto que la pandemia nos ha desbordado a todos, nadie estaba preparado. Antes de que se desbordase, la OMS advirtió que no estábamos preparados, en febrero lo dijo en reiteradas ocasiones, y ahora que se plantea la posibilidad de una reforma al organismo es más de ajuste, no estructural". Sobre la Unión Europea, en cambio, dijo que "la pandemia nos cogió a todos en el peor momento, con el crecimiento galopante de los populismos en todo el mundo, y en momentos débiles, especialmente en el caso de la Unión Europea. Pero esto no es algo nuevo, desde la crisis de la silla vacía con la Francia de De Gaulle, pero los países han cedido soberanía porque entienden que el costo del no multilateralismo es mucho mayor al coste del multilateralismo, y eso me hace ser más optimista".

A la pregunta sobre cómo interpretar el desacato de los países a las recomendaciones de la OMS, Tremolada respondió que "estamos en el auge de la sociedad de la información, y curiosamente el diálogo es casi entre sordos, no de entendimiento. Los liderazgos pueden tratar de ser simplistas, pero las cosas siempre son más complejas. El problema es que la pugna entre populismos frente a la gobernanza global genera problemas. Sin embargo, hay respuestas positivas en asociaciones público-privadas internacionales, y quiero destacar dos: la alianza de las vacunas Gabi, y la Cepi, la primera tratar de democratizar las vacunas en el mundo, y la segunda intenta acelerar el desarrollo de vacunas. Entre los dos están promoviendo una causa de reunir fondos para el desarrollo de una vacuna".

A la pregunta sobre cuál será la orientación de la CID y la CSS, Tassara apuntó que "un camino interesante que se está siguiendo es una práctica de un multilateralismo de hecho, que no es de derecho. Si miramos la agenda 2030 de los ODS tenemos una agenda de gobernanza global, que identifica objetivos importantes en temas de políticas sociales, por eso, para mí, esa agenda tiene un enfoque holístico, y son orientaciones para políticas publicas nacionales y regionales".

Sobre lo que puede suceder con el comercio internacional, el profesor Bartesaghi dijo que "en este momento todas las proyecciones tienen una proyección a la baja, está previsto que caiga entre 13% y 30%, pero existe una coincidencia en que la caída estará más cerca del 30% lo que obviamente es complejo. El efecto rebote en 2021 va a ser muy fuerte, porque el covid-19 no nos está llevando a cuestionamientos estructurales, ha generado un impacto económico brutal con dimensiones históricas, y las medidas para salir adelante tienen que ver con los fondos que van a volcar las grandes economías. Creo que el comercio se va a recuperar, vamos a volver lentamente a una nueva normalidad, con más ahorro y menos consumo, pero no hay un cambio estructural fundamental".

Sobre el acuerdo entre Estados Unidos y China por fuera de la OMC, anotó que "esto puede ser una señal de cómo se va a dar este ajuste, y los ajustes que se van a permitir con las reglas multilaterales, donde los que más pierden son los países pequeños".

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