Miércoles, 1 de agosto de 2012

Lo que parecía ser una prometedora estrategia de negocios de descuentos en gasolina en las estaciones de Terpel, pronto se convirtió en un enfrentamiento legal entre un joven empresario y la compañía distribuidora de combustible.

El origen del pleito se remonta a mayo de 2009, fecha en la cual Santiago Delgado Otero, gerente de Black Tie Group (compañía dedicada a distribución y promoción de afiliaciones para otorgar beneficios, descuentos, bonos y promociones a determinados afiliados), le propuso a representantes de Terpel ofrecer a sus usuarios el uso de las estaciones de servicio a cambio de un descuento empresarial en las tarifas, las cuales serían de $85 por galón. Lo anterior, sería posible gracias a la implementación de un dispositivo, conocido como I-Button.

Sin embargo, la negociación, que aparentemente se llevó a cabo por medio de correos electrónicos, terminó en una publicación en El Tiempo en el que se desmentía la misma y la cual, de acuerdo con el abogado de Delgado, habría llevado incluso a la quiebra de su negocio.

Proyecto piloto

Una de las principales discusiones de este caso surge por la naturaleza del negocio. Según voceros de Terpel, el propósito era realizar una prueba piloto para medir la viabilidad del mismo, para lo cual solicitaron la ayuda de Santiago Delgado. Sin embargo, sostienen que este propósito se desvió y llevó a que el empresario cobrara por un beneficio que ellos, aseguran, ofrecen de manera gratuita a cerca de 500 clientes.

Lo anterior es fuertemente desmentido por Guillermo Cáez, socio de la compañía Cáez&Cruz Abogados y quien representa a Delgado, pues asegura que esto nunca se constituyó como una prueba piloto, toda vez que como consta en diferentes correos, el negocio fue planteado por el joven empresario para ser un valor agregado al que sus cerca de 200 afiliados podrían hacer uso, junto con otros descuentos pactados como compañías como Copa Airlines, ahora Aerorepública.

Injuria

Actualmente contra Terpel cursa una denuncia por injuria agravada en la Fiscalía, luego de que esta compañía en noviembre de 2009 publicara un anuncio en el diario El Tiempo asegurando que Delgado no tenía autorización para ofrecer ningún tipo de descuento sobre el precio real del combustible en las estaciones de Terpel.

Este hecho, de acuerdo con Cáez, causó un daño irreparable sobre el negocio del joven empresario que le llevó a la quiebra de su negocio, así como a la afectación de su buen nombre, un daño que estiman en cerca de $200 millones.  

“Con estas afirmaciones, dañaron un modelo de negocio de un joven prometedor”, aseguró. Sin embargo, de acuerdo con Terpel, con dicho anuncio “no se hicieron ningún tipo de imputaciones deshonrosas, pues en ellas no se hizo ningún juicio de valor”. En ellas, aseguran los voceros de Terpel, solo se buscó proteger el buen nombre de la compañía.

Negociaciones

Una de las líneas más divisorias del caso tienen que ver con la forma como se manejaron las comunicaciones, y en últimas, la forma como se adelantó la aparente negociación. Ambas partes sustentaron a LR correos diferentes  en los cuales se hablaba sobre el hecho. La defensa de Delgado asegura que hay evidencia suficiente sobre la entrega de los dispositivos, mientras Terpel dijo que  Delgado reconoce no tener dicha negociación.