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jueves, 3 de julio de 2014

Aun cuando las cifras que presenta el Dane son optimistas, y se refieren al aumento del empleo, al mayor consumo de los hogares, al menor endeudamiento de éstos y, en general, a la estabilidad económica, es necesario considerar que los ingresos provenientes de las industrias extractivas, son un soporte muy importante de cualquier cifra positiva en materia económica, y que los mismos no están asegurados ni en el corto plazo.

Es por ello que cuando la prensa registra la pérdida de valor de la acción de Ecopetrol,  pero centra los comentarios en los efectos que esto tendrá para los 420.000 accionistas minoritarios y no para el país, resulta un análisis deficiente. Poco o nada se dice sobre las pérdidas que tendrá la Nación como el mayor accionista de la empresa, que el año pasado recibió 9,4 billones de pesos, pero que para el presente año seguramente tendrá menos dividendos, afectando las cifras del desempeño de la economía.  A lo anterior se suma la disminución de la inversión extranjera, de manera que otros actores del sector tampoco estarán contribuyendo a su crecimiento, para compensar lo que Ecopetrol no logre ni en materia de dividendos ni de regalías, vía impuestos y más regalías. Por ello,  no está claro el futuro de los ingresos fiscales ni la forma de mantenerlos. Se ha venido afirmando que para que haya equilibrio fiscal, el país debería estar produciendo más de 1.140.000 barriles por día y hoy estamos por debajo del millón de barriles por día. Adicionalmente, es importante recordar que por cada dólar que varía el precio del barril de crudo, hay $80.000 millones al año de ingresos por regalías en juego.

También por estos días se menciona la toma de medidas por parte del Gobierno Nacional para resolver los problemas relacionados con los conflictos sociales, los atentados terroristas y los retrasos en materia de licenciamiento ambiental, con el fin de conjurar todo aquello que conspira en contra del crecimiento del sector. Habrá que esperar para saber si esas medidas que se anuncian y se iniciarán, tendrán un efecto positivo. La Ronda 2014 será un buen medidor de la percepción que tienen los inversionistas sobre Colombia y sobre las posibilidades de desarrollar proyectos en nuestro país, lo que resulta especialmente importante ahora que México entra a ser un directo competidor por esa inversión.

Las cifras que maneja la ACP indican que la inversión directa fue US$4.900 millones, cifra que es un 9% inferior a la del 2012. El comportamiento de la IED estuvo acompasada con la caída de 12% anual en los pozos perforados, con el descenso de 63% en la sísmica costa adentro, y con la caída de 6% en los pozos de desarrollo.

En respuesta a esta situación coyuntural, el Gobierno Nacional ha anunciado un plan de choque para la reactivación del sector de hidrocarburos. Para ello se pretende duplicar la seguridad a la infraestructura, mejorar la relación con las comunidades y agilizar las licencias ambientales. Estos últimos han sido los principales problemas y sobre los cuales no existe claridad respecto de cómo afrontarlos. Entre 2013 y 2014 se han producido 285 afectaciones por causas socio ambientales, de las cuales 186, es decir 65%, responden a lo social y 35% al ambiental. La desinformación sobre qué se hace y cómo se hace, en esta industria, ha sido la principal causa de todo lo que hoy sucede en materia de oposición de las comunidades. Asociar, por ignorancia, los programas de sísmica con movimientos telúricos o con la posible pérdida de las fuentes hídricas, hacen pensar que, para otros temas más complejos como los yacimientos no convencionales, el camino tampoco esta claro y que hay mucho por hacer. Lo anterior, sin dejar de lado el problema de seguridad, que ya ha sido nuevamente identificado como un ”problema”, por los analistas extranjeros. Las tareas están pendientes y es corto el tiempo para obtener resultados, antes de que las pérdidas se amplíen más.