Lunes, 30 de marzo de 2015

Esto es difícilmente conciliable con la realidad que indica que el único vínculo jurídico entre un jugador profesional y un club es un contrato de trabajo a término fijo y que no existe derecho de retención sobre los jugadores. Este contrato de trabajo debe ser acorde con la legislación nacional y respetar además ciertos parámetros que Fifa y la asociación nacional en cuestión ordenan, por ejemplo, no puede durar más de cinco años y en Colombia más de tres pues así lo dispone la ley.

La prensa deportiva de manera permanente publica noticias y reportajes sobre el precio de un jugador o el valor del mercado de tal equipo o selección, por citar un ejemplo se dijo que el clásico Barcelona que ganó el fin de semana al Real Madrid tenía un valor superior a los 450 millones de euros.

Siempre que aparece una noticia sobre la última transferencia millonaria de un jugador mis colegas me preguntan si el jugador profesional de fútbol continua siendo considerado una mercancía que se vende por sumas enormes de dinero y si no estamos frente a un esquema de esclavitud, eso sí muy bien remunerada.

La realidad es que en el fútbol son de uso frecuente las cláusulas de rescisión que en definitiva son las que generan estos valores y permiten estas negociaciones millonarias. Las cláusulas de rescisión son un pacto por el cual se tasa de antemano el valor que debe cancelar el jugador por terminar un contrato de trabajo de manera anticipada, en términos mundanos podemos decir que es el pase o el valor del jugador y son precisamente estas las que fijan los valores de los jugadores, por ejemplo Messi “vale” 250 millones de euros y James 75.

En algunos países como en España, un decreto que reguló la actividad del deportista profesional permitió incluir las cláusulas de rescisión o como se llaman en el argot periodístico los blindajes.

Quien primero hizo uso de este mecanismo fue Luis Figo quien canceló el valor de su cláusula de rescisión con el Barcelona FC y se fue a jugar a Real Madrid. En este caso, las directivas del Barcelona no estaban preparadas para esta operación y como siempre ocurre tildaron al jugador de traidor y pesetero. En Colombia estas cláusulas son miradas por los expertos laboralistas como ilegales, pues el Código Sustantivo del Trabajo indica que el trabajador que desee terminar su contrato de trabajo deberá, como máximo, cancelar treinta días de salario a título de indemnización. A pesar de lo anterior los clubes colombianos las utilizan de manera habitual dentro del contrato de trabajo sin mayor análisis, se llega a el absurdo de tener contratos de trabajo con el salario mínimo y cláusulas de salida de más de un millón de dólares.

Las cláusulas de rescisión tienen ventajas e inconvenientes para jugadores y clubes; antes que nada son estáticas y no reflejan la evolución de un jugador que puede mejorar su desempeño de manera dramática y la suma fijada al inicio del contrato no refleje esta evolución, ocurrió así con algunos jugadores del Borussia Dortmund que en el año que quedaron subcampeones de la Champions League pagaron cláusulas de rescisión muy bajas para la calidad y realidad de éstos y se fueron al Bayer de Munich. Otra desventaja indudable es la imposibilidad de establecer una negociación, la suma a pagar está determinada y los clubes interesados la conocen, esta es la razón por la cual en Inglaterra los valores de negociación son mucho más altos. En el caso de Bale y Cristiano Ronaldo, el Real Madrid debió negociar con los clubes ingleses valores que de haber estado pactados hubieran acortado mucho toda la novela.

Para los jugadores también representa un valor específico alejado de cualquier capricho del dirigente de turno, ahora bien, pueden resultar terriblemente abusivas si el valor pactado no refleja la realidad deportiva del jugador y del mercado. 

Finalmente en caso de controversia internacional son ideales para fijar el valor de la indemnización en el caso de que se compruebe terminación sin justa causa por parte del deportista, esta es la razón invocada por Fifa para sugerirlas en los contratos.

Personalmente creo que las cláusulas de rescisión son de suma utilidad pero deben ser redactadas, negociadas y pactadas de manera cuidadosa, de lo contrario son instrumentos bien sea inútiles o puertas abiertas para que los jugadores cambien de club sin que aquellos que invirtieron sumas importantes puedan recuperarlas.