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Domingo, 14 de septiembre de 2014

Los clubes de fútbol no desaparecen a pesar de no pagar impuestos, de eludir la seguridad social, de incumplir con el pago de sus trabajadores, de dar permanentemente pérdidas y de no lograr ninguna de las metas fijadas con anterioridad.

En Colombia el Deportivo Pereira lleva mucho tiempo esperando ser liquidado luego de la orden impartida por la Superintendencia de Sociedades, sin que deportivamente ocurra nada, es más, en la actualidad disputa los primeros lugares de la segunda división colombiana.

Los legisladores han entendido el problema sin lograr diseñar soluciones eficientes: en España hace más de veinte años se ordenó a todos los equipos que debían dinero a la seguridad social convertirse en Sociedades Anónimas deportivas con el argumento (similar al de Colombia) de que esta figura permitía la correcta gestión, sin embargo, en la actualidad los equipos convertidos en sociedades anónimas deportivas siguen debiendo sumas importantes de dinero a la seguridad social sin que casi nunca ocurra nada. Los cuatro equipos que no se convirtieron, Real Madrid, Barcelona, Athletic de Bilbao y Osasuna de Pamplona siguen gozando de buena salud, lo que muestra que las sociedades anónimas no son la solución a los problemas económicos de los clubes.

En algunos países de Europa la solución es sencilla, equipo que no tiene cómo pagar sus deudas será descendido o simplemente desaparecerá, la Fiorentina debió descender a tercera división al mostrarse incapaz de cumplir con las deudas contraídas con anterioridad por un monto superior a 50 millones de euros. El caso más notable por el palmarés del equipo es, sin duda alguna, el Glasgow Rangers, uno de los equipos profesionales más antiguos y el más ganador, debió descender a la cuarta división escocesa a consecuencia de los malos manejos y la declaración de bancarrota del club. 

Hace unos quince días la Liga de Fútbol Profesional español descendió administrativamente al Murcia por incumplir el pago de deudas pendientes con hacienda, durante algunos días en la segunda división reinó el caos pues el club murciano recurrió a la justicia ordinaria para intentar objetar la medida de la liga, al final el equipo debió acatar lo dictado y esta temporada la jugará en la Segunda B (tercera división) a causa de los malos manejos de sus dirigentes.

En Sudamérica la situación es totalmente contraria, casos como el del Pereira, y otros aún más delicados, se han presentado sin que los clubes implicados o sus dirigentes hayan tenido consecuencia alguna; legendario es el video en que se declara la desaparición del Racing club de Argentina previo al lanzamiento de un tambor hacia la cabeza de uno de los dirigentes implicados. Luego de semejante escándalo no ocurrió nada, el club no desapareció, no descendió y por el contrario, logró un título esquivo por más de treinta años en cuyo equipo estaban los colombianos Gerardo Bedoya y Alex Viveros. 

Otros como Argentinos Juniors, el equipo que formó a Maradona, Redondo y Pekérman entre otros, viven constantemente en problemas económicos a pesar de recibir sumas enormes de dinero por transferencias sin que nada ocurra, ni al equipo, ni a los malísimos dirigentes.

Uefa para evitar estas situaciones ha implementado un sistema de acreditación de clubes que permite al menos ordenarlos financieramente y pretende que estos no gasten más de lo que reciben. En Colombia, el reconocimiento deportivo de los clubes por parte de Coldeportes busca evitar el no pago de salarios, desafortunadamente se utiliza poco y mal.

Así, los equipos como el Pereira, aunque con múltiples amenazas de acabarse, de desaparecer, sigue ‘vivito y goleando’, peleando por la categoría y podría llegar a la Primera A sin pagar y con deudas: toda una excepción a la regla que nos rige a los demás colombianos.