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Martes, 12 de junio de 2018

Estamos a pocos días de un nuevo mundial. Ya se acabaron las previas, las largas eliminatorias, las controversias y los llantos de los que lo verán por televisión. Este jueves empezaremos a vivir, los que disfrutamos de este deporte, un mes inolvidable en el que, al igual que hace cuatro años, James, Santiago Arias y ahora el Tigre nos darán un respiro de una elecciones nauseabundas y polarizadas.

Hace cuatro años, por esta época empecé a escribir esta columna, sin saber que ya son casi 200 lunes (o martes) los que he publicado temas sobre derecho y deporte. Empecé en 2014 comentando lo que nos depararía el mundial y hoy haré algo similar:

Han sido cuatro años difíciles para Fifa, muchos de los negociados, torcidos y manejos oscuros salieron a la luz gracias a la valentía de una juez americana que sin mayor temor enchironó a prácticamente la plana mayor del fútbol sudamericano, también, en Europa el presidente de Fifa, reelegido ad aeternum fue cesado y un gran futbolista y malísimo dirigente, Michel Platini fue despedido de la Uefa, triste es que los jóvenes conozcan a el francés por mordidas, regalos de dinero ajeno y manipulaciones en elección de la sede del mundial y no como el grandísimo jugador de la Juventus y Francia que fue.
La gran novedad de este mundial será la implementación del VAR, que ayudará al árbitro, cada vez más lento frente a los atletas. El gran reto será pues que esta herramienta permita resultados más justos, seguramente será una primera etapa donde se podrá medir su eficiencia y conveniencia. El desafío será no interferir con el ritmo del partido.

Seguramente, y en razón a lo ocurrido también durante los últimos dos años, el control al dopaje estará mucho más presente, no entiendo porqué no se hacen más controles a más jugadores y sobre todo porqué, a diferencia de los deportes individuales, no se controla a todos los integrantes de los equipos que quedaron en el podio. El tema económico, principal barrera del control al dopaje, no debería ser un impedimento para el mundial de fútbol. Al momento de escribir esta columna ya se han presentado autoridades a recoger muestras de sangre y orina de algunos equipos.

Se esperan manifestaciones racistas en varios estadios; y a pesar de esto, en Fifa se acabó con la comisión contra el racismo; igualmente, como ya lo han narrado en reportajes impresionantes varios periódicos, se esperan combates entre hinchadas rivales, sobre todo las argentinas, inglesas y ahora las rusas que se han entrenado como verdaderos grupos paramilitares de choque.

Se votará la sede del mundial de 2026 entre Marruecos y Estados Unidos, esta será, sin lugar a dudas, la prueba de fuego de Fifa para mostrar una nueva cara libre de sobornos, desafortunadamente ya se han oído rumores sobre algunos comportamientos no deseados de algunos dirigentes. Ya veremos cómo se desarrolla esta importante actividad.

Antes de iniciar el mundial ya han caído por lesiones algunos jugadores, el último el argentino Manuel Lanzini que se rompió el pasado jueves el ligamento cruzado de la rodilla. Será el mundial una dura prueba para los jugadores de clubes europeos que luego de un largo calendario deberán jugar al menos tres partidos y máximo siete. Desde el mundial pasado Fifa colabora con los sueldos, o parte de estos de algunos jugadores lesionados durante la competencia.

Bienvenido el Mundial y mucha suerte para don José y la Selección Colombia.