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OPINIÓN

¿Va China realmente adelante en regular la IA?

02 de noviembre de 2026

Gabriel Ibarra Pardo

Socio en Ibarra Rimon – Signature
Canal de noticias de Asuntos Legales

En una columna anterior nos referimos a las alarmas que encendieron varios científicos sobre la carrera por desarrollar una inteligencia artificial cada vez más poderosa, sin que nadie garantice que pueda meterse en cintura el desarrollo de esa tecnología que cada vez es más desenfrenada.

Allí advertimos que cualquier mecanismo de control sobre la IA debe incluir conjuntamente a Estados Unidos, a China y a cualquier otro país que tenga un liderazgo en el desarrollo de estos sistemas, pues si uno solo pone los límites, los demás seguirán adelante. Es lo que en la teoría de juegos se conoce como el “First-mover disadvantage” o “desventaja del pionero”: el que primero adopta el límite queda en desventaja frente al que no lo hace.

La creencia común en Occidente es que, en materia de IA, China avanza a una velocidad vertiginosa sin que los riesgos de ese desarrollo le generen ninguna preocupación.

Sin embargo, The Economist puso en duda esa percepción en una nota titulada “Does China really prize AI speed over safety?”.

Cita esa publicación a Kendra Schaefer, quien sostiene que “China cuenta con las normas de IA más estrictas del mundo” y que ese país ha adoptado un marco de seguridad que identifica 54 riesgos agrupados en 3 categorías: (i) los que surgen cuando los modelos se comportan de forma no deseada, (ii) los que se derivan de su uso por delincuentes y (iii) los que afectan a la sociedad.

Pero a su vez, hay escépticos que dudan de que las reglas chinas apunten realmente a la seguridad.

La firma SemiAnalysis sostiene que, aunque Pekín reconoce los riesgos de la IA, ha priorizado su desarrollo acelerado.

A juicio de esa consultora, las normas chinas se ocupan sobre todo de lo que la IA produce y de las aplicaciones que llegan al público, como la obligación de advertir cuando un contenido fue creado con esta tecnología, las reglas sobre la información a la que acceden los menores y las primeras normas del mundo para los programas que simulan ser amigos o parejas virtuales, entre otras.

El hecho es que China no impone obligaciones especiales a sus propios modelos más avanzados, como los de DeepSeek, Alibaba o Moonshot, mientras que la Unión Europea, con su Artificial Intelligence Act, y en Estados Unidos el estado de California, con la Transparency in Frontier Artificial Intelligence Act de 2025, sí lo hacen con los modelos de ese nivel.

El estudio realizado por SemiAnalysis también afirma que de 857 modelos lanzados por los nueve principales desarrolladores chinos (ByteDance, Alibaba, Tencent y Baidu, y las empresas emergentes DeepSeek, Moonshot, Zhipu, MiniMax y StepFun) solo 31, el 3,6%, publicaron alguna evaluación de seguridad.

Jordi Calvet-Bademunt y Jacob Mchangama, de la Universidad Vanderbilt, señalan que las reglas chinas obligan a los proveedores de IA a respetar los valores del socialismo, y que esa exigencia termina por incorporar la censura en el propio sistema.

The Economist, en la misma nota antes reseñada, admite que buena parte de esas reglas buscan asegurar que los modelos de IA no contradigan al Partido Comunista en los asuntos que este considera importantes, lo que significa que esas plataformas adolecen de graves sesgos que atentan contra la democracia y carecen de transparencia.

Así que los esfuerzos de China en esta materia están dirigidos más a la censura que a la seguridad.

La conclusión de todo esto es que el sueño de aunar esfuerzos por conjurar los riesgos de la IA sigue enredado en la desventaja del pionero y a ningún Estado parece interesarle dar el primer paso.

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