Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Lunes, 1 de diciembre de 2014

No era para esperar menos, a escasos seis meses de la primera elección de Santos en la presidencia, muchas voces se hicieron sentir predicando de forma prudente los desaciertos de la administración, fue cuando para entonces se dio inicio a una serie de actos administrativos, cualquier cantidad de decretos y cuanta bobada se les ocurrió a los científicos que asesoran al jefe de Estado, para la génesis de las famosas Agencias: Agencia Nacional del Espectro, Agencia Nacional de Infraestructura, Agencia Nacional Minera, Agencia Nacional de la bobada, Agencia Nacional de Hidrocarburos, Agencia Nacional de cooperación Internacional, etc.

Si de tratarse de enunciar cada una de las Agencias Nacionales, idea de algún arribista con graves aires por delante de extranjerismo, y cada una de las entidades y cargos creados por cuenta de este gobierno, no me tomaría menos de 20 columnas de un kilómetro para no pasar por alto el derroche con la plata de todos los colombianos, tenía claro que la fama de gobierno derrochón no vendría por sí sola, y que las consecuencias de reelegir un gobierno con tales aires tendría unos costos estrepitosos con relación a las finanzas públicas, basta con tener un doctorado en la escuela de finanzas de tienda de titiribí para comprenderlo.

La situación al gobierno se le salió de contexto, no hay mermelada, ni brebaje que se asimile que logre contener la grave situación fiscal que afronta el país; y eso que no se están haciendo proyecciones económicas importantes para sostener el postconflicto, de salir adelante ese otro embeleco de La Habana; quienes se montaron en el “camello” de la reelección de Santos, nos hicieron corresponsables a todos los que de una manera u otra tributamos en Colombia, es como el cuento: “sale más costoso bajarse del animal que subirse en el para la foto”, el cuento de que la reforma solo afectara a los multiricos, no solo es un cuento chino, sino también populismo. 

Para corroborarlo solo basta ver el recién bautizado impuesto contra la pobreza, el cual se plantea cobrar a quienes tengan más de mil millones de patrimonio, es decir a quien tenga una casa o apartamento y un carro, lejos de ser una tributo en contra de la pobreza, parece más bien un tributo contra la clase media, que a duras penas podrá sobrevivir con los cuenta a gotas que se vienen en tributación, pareciere que el gobierno está muy comprometido en acabar esa clase media, y media alta, que con tanto esfuerzo jalona la economía, Colombia hace mucho que se encuentra lejos de ser competitivo con esas tasas exageradas de tributación, que pone al país en lugares vergonzosos a nivel mundial por sus prácticas contra la competitividad ¿y así pretenden que no hablen de castro-chavismo?