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lunes, 31 de marzo de 2014

Hoy se cumplen 13 días de vacancia absoluta en el cargo, es decir no hay alcalde de Bogotá, a su vez hace los mismos 13 días debimos saber cuándo era la cita en el calendario electoral para elegir el próximo alcalde de Bogotá, obviamente en un proceso electoral atípico en donde los electores en la capital quieren elegir de forma transparente un burgomaestre serio, con don de gentes y capacidad de gerencia publica; no se logra entender como el gobierno nacional manifiesta su afán de nombrar un delegado petrista en el cargo como premio a su buena gestión, en lugar de examinar y dar a conocer a la opinión publica una fecha que no se cruce con las elecciones presidenciales para elegir alcalde mayor de Bogotá.  

Lo más sorprendente de todo esto es el desatino con que se está manejando la falta absoluta del cargo, pues la ley 1475 del 2011 de manera clara y precisa menciona que en los eventos de faltas absolutas, de gobernadores y alcaldes el presidente de la República deberá solicitar una terna al movimiento o grupo significativo de ciudadanos que inscribió al destituido alcalde; al parecer el consejo nacional electoral, conocido por autos de su impoluto actuar tiene lista la ponencia en la cual se da cabida para premiar al desaparecido progresismo con una terna para tener alcalde durante el proceso de elección atípica, la transparencia quedo al parecer en donde está la coherencia del Gobierno Nacional.   

Ordóñez y su equipo nos libró de un chafarote improvisador de miedo, pero a cambio de eso, el gobierno nacional pretende congraciarse con Petro al permitir a un grupo de ciudadanos inexistente presentar terna para que Petro gobierne desde la sombra, y lo peor aún que desde una administración de encargo se direccionen inclusive recursos, y cuanto apoyo politiquero existe para ayudar al candidato oficialista a la alcaldía mayor, no debe sorprendernos que pese a que la ley no contempla en ningún aparte de la misma la posibilidad de premiar a movimientos extintos junto con sus líderes, por inanes a tener alcalde en encargo para maniobrar apoyos en la elección atípica, sencillamente porque el apoyo viene desde palacio.   

A parte de la arrogancia que los caracteriza, los une Bogotá por el aporte que da en una elección presidencial la capital del país, por un lado Santos que quiere recibir el favor de los electores en la mayor plaza electoral a nivel nacional, y por otro lado Petro quiere seguir improvisando desde la sombra con la administración distrital, todo indicaría de manera tacita que el acuerdo esta sellado entre los dos ególatras más desparpajados del país, lo más importante de esta lectura es que hay que contarlo, para que no suceda igual que con la elección de Petro, en donde se dividió a 3 candidatos desde Palacio de Nariño solo con el firme propósito de favorecer a Petro.   

Esperamos por parte del gobierno nacional, encabezado por el señor presidente de la República Juan Manuel Santos, que antes de mal invertir tiempo en discusiones de ternas del progresismo, movimiento inexistente; invierta tiempo por una vez en cuatro años de gobierno en asuntos relevantes que muy seguramente conducirán a resultados favorables, no para un pequeño grupo sino para todo un gran conglomerado genérico que abarca la palabra Bogotá: estudiantes, empresarios, turistas, inversionistas, ciudadanos todos, esa inversión de tiempo solo puede traducirse en que se fije cuanto antes posible una fecha para la elección atípica de alcalde mayor en la capital, asunto que reviste alta importancia pues la ciudad sencillamente no aguanta más.