Martes, 3 de marzo de 2015

Se menciona una tregua indefinida por parte de las Farc pero no hacen más que extorsionar y asesinar inmisericordemente a soldados y policías, todos anhelamos un país en paz y desde luego, un proceso que llegue a alguna parte. Lamentablemente aún no hay la más mínima luz que demuestre con vehemencia que esto que se desarrolla en La Habana, nos pueda llevar a la paz, un proceso que conduzca a un acuerdo de amnistía general no es garantía de nada. 

Por ello que se ha mencionado por varios sectores en el país unos mínimos, si de verdad se pretende una paz estable y duradera, como por ejemplo: cero impunidad esto se traduce en penas privativas de libertad para los máximos responsables, de los crímenes de guerra y lesa humanidad de las Farc, también, penas que deben ser verificadas por la justicia penal internacional; pero para no ir más lejos antes que nada debe de hablarse de concentración de los miembros de las Farc, entrega de armas, entrega de bienes producto de los 50 años de actividades delictivas, los cuales servirían para reparas a los millones de víctimas de esta organización.

Todo lo anterior seria la génesis de una verdadera paz, que garantice la no repetición de hechos delictivos de la organización, y la prevención que en el futuro, nuevas organizaciones pretendan hacerle igual daño como lo hizo las Farc, todo ello sumado a la verificación de instancias internacionales como la ONU, la OEA, o sistemas internacionales de protección de los derechos humanos.  

No obstante, como estamos lejos de todo esto podemos decir que el 2015 no será el año de la paz como tanto anuncian, basta sólo examinar las últimas condiciones de las Farc en La Habana para comprender que el modelo de negociación es muy competitivo.

Fuentes periodísticas destacan las ultimas condiciones de la organización, las cuales transgreden de manera directa todo el ordenamiento jurídico colombiano y la misma constitución política, por ejemplo sienten molestia que aún se les tilde de terroristas, piden la suspensión de toda clase de bombardeos por las FFMM, la cancelación de operaciones de objetivos de alto valor, disminuir las brigadas móviles y unidades de combate terrestre, las propiedades de las Farc no pueden ser objeto de expropiación estatal, que el Gobierno debe llevar a feliz término el proceso de paz, la “guerrillerada” debe tener un auxilio mensual de 1.800.000 por 5 años. 

Al igual mantener toda la logística de seguridad de miembros del secretariado, reparar a familias de comandantes “guerrilleros” caídos en operaciones militares, archivo de procesos judiciales, liberación de quienes estén privados de la libertad, borrar registros de Interpol y el Estado, no permitir el desprestigio o difamación de las Farc en Colombia y el exterior. 

Medios de comunicación para las Farc, las ZRC deben ser verificadas y controladas por las Farc y la perla más risible de todas las condiciones es que las Farc deben recibir “regalías” por la explotación minera e hidrocarburos; este es el principio de los costos de ese cese bilateral, ¡suavecito!