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Martes, 23 de mayo de 2017

El ELN dice que la confianza se lesiona cuando se incumplen los acuerdos, pero el título “cumplir acuerdos para construir confianzas”, se ve vulnerado por ellos mismos, quienes en la primera fase de diálogos no pudieron avanzar más que con los sonidos de garganta que no han llevado a ningún avance. 

Si bien, lo que por ahora se espera es tratar de disminuir la intensidad del conflicto, y las partes determinaron que el Derecho Internacional Humanitario es el referente común para tratar, acordar y realizar las acciones y las dinámicas humanitarias, aun cuando las partes han reiterado su decisión y compromiso con el proceso de paz, lo que se espera en el segundo ciclo, será lograr en la Mesa, acuerdos de aplicación pronta, que disminuyan la intensidad del conflicto, propicien avances hacia un cese bilateral y faciliten garantías mínimas para la participación de la sociedad en el proceso.

En la “Carta de Colombia, diez principios para la paz”, el séptimo apotegma, Debemos hablar, dice que siempre que sea posible, los conflictos deben terminar mediante el diálogo. La comunidad internacional debe apoyar medidas efectivas para prevenir y limitar las guerras. Creo que no será fácil de lograr sin que la sociedad civil se pronuncie, con el apoyo de los países garantes Noruega, Brasil, Cuba, Chile, y la República Bolivariana de Venezuela, donde el diálogo es algo poco conocido en estos momentos de su historia.

Precisamente, la participación de la sociedad civil es una de las bases del diálogo en este proceso de paz, pues al culminar estas negociaciones, según el jefe negociador del Gobierno, los conflictos se deben tramitar por la vía democrática.

Sin embargo, aunque la paz ha debido llegar a Colombia hace muchos años, en días recientes, reunidos en La Habana los comandos centrales de las Farc y el ELN, el jefe máximo de este último grupo, alias “Gabino”, dijo no creer que se alcance a terminar el diálogo y la firma de un acuerdo de paz antes de las elecciones presidenciales de 2018, lo cual, a esta fecha, posterga por un año los diálogos y cualquier avance que no vaya a dejar “amarrado” al nuevo inquilino de la Casa de Nariño. 

Ahora bien, Ecuador ha sido generoso en hospedar los diálogos y Rafael correa le dio su aval a las reuniones, pero su sucesor, no obstante ser pupilo de “Mashi”, podrá tomar otro rumbo en hostilidad hacia el Gobierno colombiano, más, llamándose Lenin, como el inspirador de una de las corrientes de esta guerrilla colombiana.

Desde el seis de abril, cuando se cerró el primer ciclo de conversaciones, la delegación del Gobierno ha escuchado a diferentes estamentos de la sociedad colombiana que tienen interés sobre este proceso, pero aún no se ven resultados concretos, ni un horizonte de futuro; esa es la realidad vigente, pero hay que persistir y continuar con la convicción de que la salida política es el camino para lograr el fin del conflicto con el Ejército de Liberación Nacional – ELN.