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miércoles, 30 de septiembre de 2015

La actividad del crowdfunding es un buen ejemplo de modelos de negocio que responden novedosamente a las necesidades del mercado actual, siendo al mismo tiempo social y ambientalmente responsables.

Su actividad desencadena una serie de beneficios colectivos como la generación de empleo, riqueza y financiación de actividades artísticas que mediante los métodos tradicionales de financiación sería imposible o demasiado costoso materializar.

Por otro lado, al ser una actividad que se desarrolla intensivamente en el marco de las tecnologías de la información y la comunicación no genera impactos ambientales desfavorables.

Actualmente en esta industria se está dando un proceso de especialización en las plataformas de crowdfunding. Como se dio cuando existía el banco cafetero, ganadero o hipotecario hoy existen plataformas enfocadas a asuntos sociales, artísticos o de emprendimiento.

Colombia no es ajena a este movimiento global. Plataformas como lachevre.co, sumame.co, littlebigmoney.org o idea.me están operando ya hace algún tiempo y cada una atiende un público y unos proyectos particulares.

 

Las plataformas de crowdfunding en Colombia han optado por modelos de financiación colectiva que se basan en donaciones,  recompensas o una mezcla de estos. Por la regulación colombiana del mercado de valores y la definición del delito de captación masiva y habitual de dineros ha sido imposible el surgimiento de plataformas que les permitan a las personas actuar como inversionistas.

Prestar dinero o adquirir participaciones en nuevos emprendimientos, fuera de la bolsa de valores, no ha sido posible en este país.

Lo más cercano al modelo de crowdfunding para inversionistas que tenemos en Colombia son las fiducias de inversión que han permitido financiar proyectos inmobiliarios en todo el país, mediante la emisión de derechos fiduciarios sobre proyectos hoteleros o comerciales.

Sin embargo, este modelo de derechos fiduciarios sigue manejando unos montos mínimos de inversión muy alejados de los que manejan las plataformas de crowdfunding en el mundo entero. Por otro lado, tampoco se realiza todo el proceso por internet como hoy en día es usual en la industria del crowdfunding.

Mientras tanto en Chile, donde la regulación para el desarrollo de esta materia es más favorable, han surgido plataformas donde se puede invertir en acciones o deuda de empresas.

Ejemplo de esto es “Cumplo”, una plataforma que busca construir “una red de financiamiento transparente que permita el desarrollo de una sociedad más justa”. Aquí los emprendedores establecen las condiciones de sus créditos con los inversionistas, que deciden si financian o no el proyecto

También es posible encontrar a Broota que ofrece a los inversionistas la posibilidad de obtener una participación en la propiedad de los emprendimientos.

Estos ejemplos tan cercanos, de un ordenamiento jurídico con el que compartimos tantos lazos históricos, hacen evidente que se puede reformar nuestra regulación financiera. Todo esto con el fin de abrirle espacio al desarrollo de una nueva industria que aunque está naciendo ya muestra un futuro promisorio en Colombia.