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miércoles, 27 de noviembre de 2013

En las instalaciones del Colegio Biffi – La Salle, donde mi padre culminó sus estudios de bachillerato, estuvimos serenos, contritos, emocionados durante un acto que representó mucho para nosotros, como se lo dije al señor presidente, Juan Manuel Santos Calderón, al agradecerle su presencia y las hermosas palabras que pronunció exaltando la personalidad y obra del ex Senador y exMinistro fallecido.

Aquí, donde el río y el mar se encuentran, en la ciudad de Barranquilla, donde transcurrió la mayor parte de su vida, recordamos la memoria de un hombre cuya esencia era el primer mandamiento de la tabla de Moisés: José Antonio Name Terán amaba al prójimo. Cada minuto de su vida, con paciencia y determinación, se entregó a las personas que se le acercaban en busca de una ayuda, un consejo o una voz solidaria. Lo hacía sin miramiento alguno, muchas veces a costa de sí mismo.

Esa era la esencia de mi padre. Eligió siempre el lado de quienes más lo necesitan. Por su modo de ser y manera de afrontar la vida, eligió luchar siempre por su región. Y lo hizo sin descanso, sin medir la magnitud del problema o la fortaleza de los opositores. Con serenidad luchó por lo que creía. Sin olvidar jamás sus principios, sin abandonar nunca a sus amigos. Que el hombre, que la vida. El ser humano y su desarrollo, eran una obsesión para José Antonio Name Terán.

Ante el señor presidente Santos y distinguidos invitados así como personas humildes que siempre nos han acompañado, dije que el homenaje a mi padre significaba remover lo más profundo de nuestras fibras. Para nosotros que amamos, admiramos, respetamos y estamos tan orgullosos del hombre, del padre, del hermano, del tío, del político, del líder y del amigo, ha sido una excelente oportunidad para compartir estos sentimientos de gratitud.

La presencia del señor Presidente también nos permitió compartir nuestro entusiasmo con todos los colombianos. Fue una maravillosa muestra de aprecio al hombre y a sus ideales. Por lo tanto, estamos profundamente agradecidos por la presencia presidencial entre nosotros y por sus palabras de cariño que nos dan la dimensión exacta de la fuerza y la grandeza de un hombre como José Antonio Name Terán, que amó al Caribe como ningún otro.

Imaginé cómo habría sido ese momento para mi padre y lo vi llegar con su particular sonrisa y efusividad hasta donde estaba el Presidente Santos para saludarlo y felicitarlo, diciéndole: Gracias señor Presidente.

Gracias a todos los que asistieron y nos manifestaron su afecto. El pronunciamiento de las autoridades y los sectores políticos, al igual que las voces de millares de personas que lo conocieron y fueron objeto de su amistad y colaboración, nos enaltece y enorgullece. Los llevamos en el corazón.