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Viernes, 12 de septiembre de 2014

Este nuevo modelo contractual de E&P, que genera una participación para el Estado entre 50% y 60%, por concepto de regalías y de participación en la producción, unido a la implementación de políticas de promoción de nuestro país como destino atractivo y competitivo para la inversión extranjera, permitieron que aumentara considerablemente el número de contratos de exploración y producción de hidrocarburos, lo cual sin lugar a dudas contribuyó a aplazar el temido momento de la pérdida de autosuficiencia energética. En 2013, de acuerdo con las cifras del Banco de la República , 81,7% de la Inversión Extranjera Directa (IED), es decir US$13.735,9 millones, se dirigió al sector de hidrocarburos y minería, representando un importante crecimiento frente a las cifras de años anteriores. No obstante, en el primer semestre de 2014, la IED se contrajo un 8,4%. Esta variación negativa en la inversión extranjera directa obedece a la reducción de inversiones en hidrocarburos y minería, de un 7,4%  a US$6.723 millones en la primera mitad del año.

Así las cosas y con las recientes Rondas Petroleras llevadas a cabo por la ANH, se amplió la posibilidad de atraer inversionistas de diferentes dimensiones y tenemos hoy una importante presencia de “grandes jugadores” en el tema de compañías petroleras, lo cual sin lugar a dudas permite incrementar la exploración petrolera, actividad necesaria e indispensable  para adicionar reservas.

Actualmente el área objeto de exploración petrolera ha experimentado un importante crecimiento, así como los kilómetros equivalentes 2D de sísmica adquiridos y el número de pozos perforados. Esto, en concordancia con lo previsto por el Plan Nacional de Desarrollo 2011-2014 que señaló como meta del sector de hidrocarburos, la perforación de 570 pozos exploratorios del tipo A3 y una producción de un millón cuatrocientos veinte mil barriles diarios de petróleo equivalente (1420 MBD).

Siendo el petróleo el principal producto de exportación de Colombia y el  que mayores aportes hace a las finanzas del Estado, conviene sacar el mayor partido al marco regulatorio existente, que sin lugar a dudas favorece la inversión extranjera, ubicando a Colombia entre los destinos más atractivos en el sector de hidrocarburos.

No obstante, lo anterior, el incremento de ataques guerrilleros a la infraestructura y campos petroleros, la exagerada duración de los trámites de licenciamiento ambiental, así como el manejo de las relaciones con las comunidades del área de influencia por parte de las empresas petroleras,  limita la  materialización y un claro y decidido despegue de la inversión extranjera en este campo.

En este sentido, las empresas encuentran crecientes dificultades de comunicación con las comunidades acerca de los proyectos que pretenden adelantar en las regiones, que se traducen en bloqueos, protestas y vías de hecho que impiden el normal desarrollo de los proyectos petroleros. 

Por otro lado, en relación con el incremento de los ataques a la infraestructura petrolera, es necesario tomar medidas contundentes que eviten que este factor, sumado a los otros dos antes mencionados – licenciamiento ambiental y relacionamiento con comunidades – impidan aprovechar el incremento de la IED en el sector petrolero, lo cual dificultaría cumplir con la meta de producción de 1.027MBD proyectada para 2014.

A pesar de que este año se inició con una aceptable ejecución de las metas previstas en el Plan de Desarrollo, con el transcurso de los meses se vislumbra más difícil para el sector hidrocarburos dar cumplimiento a lo previsto, no solo en relación con las metas de producción, sino también en lo atinente a la  actividad sísmica y a la perforación de pozos exploratorios.

Así las cosas y haciendo un análisis de la situación actual, encontramos que a pesar de existir el marco jurídico necesario y favorable para incentivar la inversión extranjera en el sector de los hidrocarburos, se presentan elementos amenazadores  que impiden que el sector cumpla las metas previstas.

* Las opiniones de la autora no comprometen la empresa para la cual trabaja.