Martes, 16 de diciembre de 2014

No basta con tener buenas tierras, mano de obra y una ubicación privilegiada en el continente americano. Colombia debe adelantarse a los países industrializados, que en su gran mayoría han basado su producción agropecuaria en los cultivos extensivos de granos con alto uso de tecnología. No es lógico perseguir a estos países y modelos de producción, nuestro país debe buscar sus factores diferenciadores y utilizarlos como variables de desarrollo. Hoy el mundo necesita energías renovables, productos limpios de residuos químicos, que no sean transportados en grandes distancias frente a los centros de consumo, utilizando mano de obra responsable, pagando precios justos por la producción, teniendo procesos de producción amigables con el medio ambiente y usando los recursos hídricos de forma eficiente. 

No hay una única receta que nos permita desarrollar el campo colombiano, debemos entender que tenemos un país de regiones con condiciones muy diferentes entre ellas e igualmente con muchas alternativas de desarrollo. Las zonas Andinas tenderán a focalizarse en la producción forestal, de frutas y de hortalizas, la región de los Llanos Orientales está llamada a ser la región de la producción masiva de alimentos, cultivos de tardío rendimiento como forestales, caucho, cacao y producción de energías renovables y biocombustibles aprovechando que estamos entre los 10 países con mayor producción de biomasa y por último la región Caribe y Pacífica deberá enfocarse en cultivos con alto potencial exportador. 

Para aprovechar las condiciones y posibilidades de Colombia debemos basarnos en unos pilares fundamentales que nos ayuden a tener un agro competitivo: CONOCIMIENTO, INNOVACIÓN Y SOSTENIBILIDAD.