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Catalina Pinilla miércoles, 16 de junio de 2021

El interés en la financiación ambientalmente sostenible, o verde, no para de crecer. En los últimos años se ha emitido el mayor número de bonos verdes en el mundo. En Colombia, recientemente, algunos de los principales bancos locales han emitido bonos verdes. También se ha aumentado el número de contratos de crédito que se podrían calificar como verdes.

Pero ¿por qué es relevante la calificación de verde?

De esta calificación como “ambientalmente sostenible” o “verde”, que depende de si el uso de los recursos es (principalmente) para proyectos con efectos medioambientales positivos o para mitigar efectos medioambientales negativos, se derivan ventajas como: apetito de ciertos inversionistas, tasas de interés más favorables, mejores periodos de gracia, una especial reputación del deudor y, entre otros, un elevado nivel de transparencia, sobre todo, en relación con el uso de los fondos.

Además, la financiación de proyectos sostenibles en materia de cambio climático es de importancia para Colombia al propender por el cumplimiento del compromiso de alcanzar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en un 20% para 2030.

¿Se trata entonces de un tipo de financiación novedoso?

No. La emisión de bonos con el fin de destinar los fondos a proyectos verdes se ha podido hacer desde que es posible emitir bonos en el mercado público de valores colombiano. Las financiaciones de proyectos verdes a través de créditos tampoco es algo nuevo; es algo en lo que hemos trabajado durante años.

Multilaterales y otras entidades cuentan desde hace varios años con una serie de estándares y principios de sostenibilidad ambiental que deben cumplir los deudores (incluso en el caso de financiaciones no verdes), como los IFC Performance Standards, los Principios para Inversión Responsable y los Principios de la Banca Responsable de la Unep, de los cuales son signatarios o adherentes entidades del sector financiero colombiano.

No obstante, el interés en productos financieros de deuda verde ha aumentado significativamente en los últimos años, así como normas y documentos acerca del criterio verde. En Colombia, por ejemplo, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público emitió el Decreto 151 de 2021 según el cual los emisores de valores deben informar sus prácticas, políticas, procesos e indicadores en relación con criterios ambientales y sociales, y la Superintendencia Financiera de Colombia emitió la Circular 028 de 2020 y su guía de buenas prácticas para la emisión de bonos verdes y la Circular 007 de 2021 con instrucciones para los Fondos de Pensiones y Cesantías respecto de exposición a riesgos ASG, entre otros.

¿Por qué tanto interés en la financiación verde?

La necesidad de contribuir a la acción por el clima y restaurar y conservar el medio ambiente es el fundamento de varias razones: los compromisos del país en relación con el cambio climático, el incremento de proyectos sostenibles (e.g. subastas de contratos a largo plazo de compraventa de energía de fuentes renovables, requisitos de sostenibilidad ambiental en licitaciones 5G, etc.), requerir a grandes inversionistas monitorear y revelar su exposición a riesgos ASG. Todo lo anterior genera interés en, y la necesidad de, créditos y bonos verdes.

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