Martes, 22 de agosto de 2017

Muchas personas se asombran y me preguntan por la posibilidad o imposibilidad de que las Farc, o el nuevo grupo político que surge pueda hacer o tener un equipo de fútbol.

El fútbol profesional colombiano es un grupo cerrado de 36 equipos, 20 en la primera A y 16 en la primera B a los cuales, de momento, no se les puede sumar otro u otros para no enredar un campeonato con número impar. Por lo tanto la ilusión de iniciar “desde abajo” un equipo para tratar de llegar a la primera división es irrealizable. Se debe por lo tanto intentar adquirir la ficha existente, operación que tiene toda clase de dificultades.

El tema no es sencillo desde el punto de vista económico; es muy difícil valorar un equipo de fútbol colombiano, todo se hace “a ojo de buen cubero” y muy de nuestra idiosincrasia, según el cliente. Un club de fútbol, la mayoría de veces, es el permiso para jugar en campeonatos locales, unos contratos de patrocinio, una marca pobremente explotada y unos pocos jugadores, salvo el Cali, ninguno tiene estadio y muy pocos tiene sedes propias. El activo importante es, por supuesto los derechos deportivos de los jugadores o en términos mucho más coloquiales, los jugadores. Sin olvidar que estos deben estar ligados mediante contrato de trabajo que de todas formas es a término fijo. Es más, muchos de los que se han traspasado últimamente se entregan sin jugadores. Caso aparte son las deudas, estas sí perfectamente documentadas y bastante altas de manera que se adquiere un cascarón que puede ser un excelente negocio, con pocos activos y muchos pasivos.

Como es lógico, el dinero para adquirir el equipo debe ser bien habido y debe pasar por el filtro de la Uiaf, son pasados los tiempos en los que se adquirían sin ningún control con dinero de actividades ilícitas para lavar dinero, equipos profesionales de fútbol. Por ley, ningún equipo puede ser propiedad de un solo dueño, la mayoría, Sociedades Anónimas, tiene un gran accionista pero hay una cantidad considerable de hinchas accionistas que seguramente no venderán sus acciones aún a un alto precio por lo que deberá, el incauto comprador, hacerse a un paquete mayoritario.

Y lo anterior es solo el principio; manejar un equipo de fútbol implica gran cantidad de personas encargadas de administrar la institución, de mercadeo y, por supuesto, deportivo. Como ya lo indiqué, los equipos se venden prácticamente sin jugadores, así pues que luego de incurrir en un gasto alto, para comprar un equipo, no se tiene un solo jugador, se debe por lo tanto contactar agentes, jugadores, exjugadores por cualquier medio para formar una plantilla competitiva, esto puede costar tanto o más que el valor del equipo.

Adicional a esto, Coldeportes y la propia FCF tienen reglamentos especiales que controlan estas instituciones, por una parte el reconocimiento deportivo, otorgado por Coldeportes en su labor de inspección, vigilancia y control y el licenciamiento que desde este año debe efectuar la Federación implican el cumplimiento de actividades complejas y todo costosas.

En conclusión, comprar y sobre todo manejar bien un equipo de fútbol es indudablemente una labor compleja, poco agradecida y costosa, sin lugar a dudas es hacer patria y buscar alternativas reales a un país violento.