Viernes, 5 de diciembre de 2014

El sillín no debe quedar muy adelante o muy atrás y debe estar bien graduado (altura, inclinación). De lo contrario puede dañarnos considerablemente las rodillas e incomodarnos incluso desde el principio. En cuanto a la altura, se recomienda que los pies no toquen el suelo. Aunque parezca difícil acostumbrarse, las rodillas lo agradecerán. Cuando estemos sobre la bicicleta debemos comprobar que cuando el pedal esté abajo, la pierna quede casi recta y el talón pueda apoyarse cómodamente en el pedal, es decir, que la pierna quede ligeramente flexionada (casi estirada por completo). Esto se puede medir apoyándose en la pared o con algún compañero. Un sillín bajo puede ocasionar sobrecargas y problemas musculares, mientras que un sillín alto puede originar una tendinitis.

Para graduar la inclinación del sillín, lo mejor es ajustarlo de forma paralela al suelo. Los soportes del sillín traen dos tornillos -uno a cada lado-, que hay que ajustar muy bien para evitar molestias en la zona genital. Cabe agregar que el mercado hoy en día ofrece sillines para hombre y para mujer. Es decir, que no siempre son cómodos para todos. También se han diseñado plantillas donde el ciclista se sienta y deja una marca con el tamaño y clase de sillín que más le conviene. 

No es una regla general, pero si duele la parte anterior de la rodilla probablemente la altura del sillín no sea suficiente; y si nos duele la parte posterior de la rodilla probablemente está muy alto y estamos forzando los músculos.