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Viernes, 6 de febrero de 2015

La verdadera noticia es que el nuevo Magistrado, tal como se simboliza la diosa  de la justicia, es ciego desde 1998, cuando se practicó una cirugía para remediar su miopía.

El Magistrado, estudió derecho en la Universidad Nacional y en 2008 participó en un concurso de la rama judicial para ser magistrado, un año después obtuvo el primer lugar en el curso de formación judicial, pero no pudo cumplir el requisito de la experiencia.

Posteriormente, estudió diferentes especializaciones en derecho constitucional, procesal, administrativo y laboral. 

El Abogado Báez fue ascendiendo en la lista de elegibles hasta que llegó su oportunidad, el pasado lunes, tras la jubilación de la Magistrada Ruth Patricia Bonilla.

En la historia encontramos que  el concepto de la diosa de la justicia es muy antiguo, así los egipcios tenían a Maat, quien defendía el orden y llevaba tanto una espada como la pluma de la verdad. 

Por su parte los griegos tenían a la diosa Thernis, quien defendía la ley, el orden y la justicia y quien, incidentalmente, era madre de Fates, junto con quién fue famosa juzgando a la humanidad. 

La diosa romana de la justicia, Justitia, es la inspiración más directa, es representada con una balanza típicamente suspendidos de su mano derecha, en la que se mide la fuerza de apoyo de un caso y la oposición, llevando una espada de dos filos en su mano izquierda, que simboliza el poder de la razón y la justicia, que puede ser ejercido a favor o en contra de cualquiera de las partes.

Desde el siglo XV, la dama de la justicia ha sido representada con los ojos vendados, caracterizando la objetividad, en que la justicia es, o debería ser impuesta objetivamente, sin miedo ni favoritismos, independientemente de la identidad, el dinero, el poder o debilidad. 

En este sentido, son varios los países en los que ya ejercen jueces con discapacidad visual, representando a Justitia, con la objetividad de la ceguera. 

El Reino Unido es pionero en esta materia, pues ya en 1750, sir John Fielding, se convirtió en el primer juez ciego de Inglaterra.

En Bélgica, Bart Hagen, de 32 años también ejerce como juez desde hace varios años.

En América Latina, en 2009 el procurador brasileño Ricardo Tadeu da Fonseca, que perdió la visión mientras estudiaba derecho, acabó la carrera y en 1991 aprobó las oposiciones con una de las mejores notas pero en aquel momento se le denegó la plaza porque no podía leer los documentos relativos a los procesos, pero la digitalización de los textos de la justicia le resolvió ese problema. 

Uno de los casos más recientes es el de Edwin Béjar Rojas, que en 2010 se convirtió en el primer juez ciego de Perú.

En Colombia ya tuvimos un magistrado ciego, el jurista Aldemar Muñoz Castro, que se posesionó el 7 de septiembre de 1990, como Magistrado de la Sala Laboral del Tribunal Superior de Antioquia.

También hemos tenido jueces ciegos, como  Francisco César Jiménez Gómez, juez de Olaya e Ituango, Margarita Jaramillo jueza de Santa Rosa de Osos, Rubén Dario Restrepo, Ángela María Gómez Bastidas jueza de Rio Negro, con reconocimientos por su excelencia en la Rama Judicial.

En la actualidad se desempeñan en la Fiscalía, el abogado Reinaldo de Jesús Gómez, subdirector de fiscalías y seguridad ciudadana del Meta, que fue juez promiscuo de Santa Rita (Vichada), y Gustavo León García, fiscal local de Antioquia.

Incluso conocí una juez sorda, María Soledad Castrillón Amaya, que ganó la demanda de inconstitucionalidad para que los sordos no fueran obligados a comunicarse exclusivamente por señas manuales, sino también con el oralismo o lectura  de labios.

Así la sentencia C-128 de 2002,  que tuvo como Magistrado Ponente a Eduardo Montealegre, actual Fiscal General de la Nación, quien declaró inconstitucional el artículo 2 de la Ley 324 de 1996, que declaraba idioma propio de los sordos, la lengua de señas, dejando por fuera el oralismo o lectura  de labios.

En conclusión, en la historia del mundo y de Colombia, existen importantes casos de jueces y magistrados con discapacidad visual, demostrando que Justitia es objetiva, sin miedos ni favoritismos.

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