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Viernes, 19 de diciembre de 2014

Anteriormente se llamaban “rodillos”. Los más comunes permitían que cada rueda de la bicicleta girara sobre unos rodillos (uno para la rueda delantera, dos para la trasera) mediante una polea. En esta modalidad, el ciclista debía mantener el equilibrio. Posteriormente, el mercado ofreció rodillos donde únicamente la rueda trasera iba apoyada sobre el rodillo mientras que la delantera debía quitarse y asegurar la bicicleta a un soporte ajustado al tenedor. La bicicleta quedaba estática y el ciclista no tenía que preocuparse por una caída. Cualquiera de los dos modelos es igual de eficiente pero el rodillo en el que la bicicleta queda fija puede maltratar la estructura del marco por reducir a cero la flexibilidad necesaria para amortiguar la fuerza de quien pedalea.

Hoy en día, conocemos los ciclo-simuladores. Los más apetecidos son los simuladores virtuales, en los que la rueda trasera va sobre un rodillo y el simulador se conecta al computador. Por medio de un software que viene incluido, es posible monitorear ritmo cardíaco, altimetría, cadencia de pedaleo, velocidad (máxima y promedio) y otros parámetros necesarios para mejorar el rendimiento. Además, a estos simuladores se les pueden programar rutas de entrenamiento que se hayan realizado (grabadas previamente con un GPS), es decir que la altimetría que mostrará el computador es real. Para estos simuladores se pueden adquirir competencias o recorridos famosos en el mundo del ciclismo o triatlón, por ejemplo el Tourmalet, Lagos de Covadonga o el Alto de la Línea. Lo más novedoso es que es posible ver el recorrido como si estuviéramos en carretera. Algunos de estos simuladores tienen la opción de trabajar en línea con otros ciclistas sin importar en donde se encuentren. Los usuarios se pueden retar compartiendo rutas de su país de origen y compitiendo virtualmente.

Con los ciclo-simuladores se pueden logran excelentes resultados, además de ganar tiempo para la vida laboral o personal.

En cualquier caso es importante resaltar que nada reemplaza por completo la experiencia de montar en carretera y lo que significa andar en grupo. Un ciclista acostumbrado a entrenar en ciclo-simuladores no tendrá un verdadero dominio cuando se trate del sinnúmero de “obstáculos” y retos que se pueden encontrar, así que lo mejor es alternar los entrenamientos dentro y fuera de la casa.

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