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martes, 26 de mayo de 2015

A lo largo de los años se había perdido el sentido y significado de habitar el campo, por fortuna, en la actualidad existen muchos investigadores preocupados en profundizar su estudio. Desde hace un par de décadas, se han venido haciendo una serie de reflexiones más conscientes al respecto, aclarando de paso, la confusión que existía entre habitar y el simple hecho de ocupar. Esta idea cobra especial relevancia si se tiene en cuenta que la relación del hombre con el mundo es tan antigua como el hombre mismo, el hombre es un ser social por naturaleza.

Heidegger, en “Construir, Habitar, Pensar”, hacía la siguiente propuesta: “Decir que los seres mortales son, es los mismo que decir que habitan, que persisten entre espacios en virtud de su estancia entre cosas y lugares”. Ser y habitar son una sola cosa. Para el arquitecto Alberto Saldarriaga Roa, el campo de estudio de la vivienda, antropológicamente hablando, se extiende por los dominios del sentido de habitar en las comunidades humanas, la identificación de los seres y sus lugares, el sentido de pertenencia, las relaciones entre ellos.

La dimensión cultural de la vivienda rural se ha abordado de diversas formas a lo largo del tiempo. Muchas de esas perspectivas y visiones han estado orientadas al estudio de su adaptación al medio natural y físico, otras a su connotación simbólica y antropológica, y también, a las implicaciones sociales y económicas de la misma.

Habitar en el campo entonces, está ligado directamente a lo espacial, al medio natural, es cuestión de apropiación del territorio. El problema de la vivienda urbana se debe, en gran medida, a la poca atención que se le ha prestado a la vivienda en el campo. Los campesinos se cansan de vivir en zonas rurales y se lanzan a agravar el problema de déficit de vivienda en las ciudades, para no hablar de los problemas sociales que esto acarrea.

Se debe considerar la vivienda como una necesidad primaria del hombre, sea habitante urbano o rural. En las viviendas rurales se deben tener en cuenta ciertos aspectos particulares, si es aislada, si está en un caserío o en una vereda. La vivienda rural encierra actividades como habitar y trabajar. Para el ingeniero Jesús Helí Giraldo, estudioso de la vivienda rural en Colombia, estas casas poseen unas configuraciones específicas que involucran el campo de trabajo, las herramientas, los insumos, los animales, los cultivos y las actividades artesanales. La vivienda rural debe contar con unas condiciones de temperatura y dimensiones acordes con el medio ambiente y las necesidades de sus ocupantes. La adecuada implantación y orientación del sol, la ventilación e iluminación natural, son factores que deben permitir unos niveles de confortabilidad y calidad espacial aceptables para considerarla una vivienda saludable.

Entender el significado de habitar bajo estas circunstancias y reflexionar profundamente sobre la complejidad de tantos factores que afectan el espacio rural habitado, abren un amplio espectro para que intervengan muchas disciplinas, especialmente, cuando la vivienda es para muchas personas cuestión de supervivencia. No se puede pensar en desarrollo económico en el país si no se le presta la atención suficiente a la vivienda rural. 

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