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Martes, 2 de septiembre de 2014

En el sector de hidrocarburos no solo existe esta “amenaza”, sino que el país tiene un nuevo y potente competidor para atraer inversión para el desarrollo de crudo, ya que México y su apertura energética han causado apetito inversionista pues tiene más que ofrecer que Colombia: posee mayores reservas de crudo, infraestructura vial y portuaria en mejores condiciones. Pero apenas estaría iniciando con el proceso que requieren de sincronía entre gobierno, burocracia y leyes que permitan el rápido desarrollo de lo que se adjudique. Parte del efecto de la apertura mexicana  ya se ha vivido en Colombia, pues la Ronda 2014 solo adjudicó 27% de lo que ofrecía. Sin embargo, también es claro que esto se debe a otros factores a continuación expuestos. 

Venimos de una de las temporadas con más atentados a la infraestructura, pues desde hace siete años no se veían cifras tan altas, que afectaron la producción de las petroleras en el país. A esto se le suma que en 2014 la cifra es significativa, pero con mayor afectación, ya que oleoductos tan importantes como Caño Limón-Coveñas llegó a estar más de cinco semanas detenido, lo que obligó a usar carrotanques en las zonas afectadas e incrementó los costos por barril significadamente. Este ha sido el más “noticioso” de los problemas, pero las empresas tienen dificultades para los desarrollos, exploración y por lo mismo descubrimientos, pues al Estado se le dificulta prestar seguridad constante en los lugares donde se encuentran. 

Urge el desarrollo de oleoductos y puertos, principalmente hacia el Pacífico, pues es la zona del mundo con mayor incremento de la demanda, además de la clara cercanía en la que se encuentra Estados Unidos de convertirse en exportador de crudo, lo que limita la necesidad de salir hacia el Atlántico y de diversificación en el destino de lo exportado por ese océano. 

En Colombia se está llegando a zonas donde su población no conocía qué era el Estado, el desarrollo en infraestructura, educación, salud, entre otras obligaciones de cualquier Gobierno, lo que se ha convertido en una dificultad mayor para las empresas. Se han encontrado entonces con comunidades que ven aprovechamiento de unos terceros de sus recursos, lo que muestra una falta de inclusión de los gobernantes que deberían mostrar con las regalías los beneficios para aquellos que realmente merecen verse favorecidos por el “boom” de las zonas petroleras. 

En teoría, hoy se conoce cómo actuar con el conflicto que se tiene en cuanto a atentados terroristas se refiere, pues ha sido de años de historia, pero lo que se nos viene con un postconflicto es de alta envergadura y dificultad, a lo que con un menor proceso como el vivido con los paramilitares el país mostró no estar preparado para ello, sin embargo claramente sirvió de experiencia que solo se espera haya sido aprendida por los que toman decisiones hoy en la mesa de la Habana.

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