Natalia Arteaga - narteaga@larepublica.com.co Martes, 2 de diciembre de 2014

Transparencia Internacional le volvió a medir el pulso a la percepción que tienen los ciudadanos sobre la corrupción en 175 países, entre ellos Colombia que ocupó la casilla 94. Al igual que el año pasado, se volvió a rajar en la medición.

Entre los 12 países latinoamericanos más importantes de la región en el ranking, se ubica de quinto con un puntaje de 37 -en un índice en el que cero señala mayor corrupción y 100 menor. Quedó por debajo de Chile que sacó 73, Uruguay, 73; Brasil, 43; y Perú, 38.

El año pasado, Colombia obtuvo 36 puntos en la medición, lo que traduce un avance poco significativo.

Con la calificación de 37, sigue ubicándose por debajo del puntaje promedio de la región, que es de 45.

Está, además, muy por debajo de países con las mejores calificaciones como Dinamarca, 92; Nueva Zelanda, 91; y otros americanos, Canadá, 81; Barbados y Estados Unidos, ambos con 74; y Chile y Uruguay, que obtuvieron de a 73.

Los que salieron peor parados en la medición internacional, fueron Ecuador con 33 puntos, Paraguay, 24, y Venezuela, 19. A la última Nación, la inestabilidad económica y la crisis social, podría estar pasándole la cuenta de cobro en el indicador.

Los países que mejoraron este año en el índice fueron Afganistán, Costa de Marfil, Egipto, Jordania, Mali, San Vicente y las Granadinas y Suazilandia. Los descensos más marcados son los de Angola, China, Malawi, Rwanda y Turquía.

Dice Elisabeth Ungar, directora ejecutiva de Transparencia por Colombia, que los resultados del Índice de Percepción de Corrupción (IPC) de 2014, muestran que “si bien no hay avances significativos con relación a mediciones anteriores, el Gobierno debe mantener la continuidad en la lucha contra la corrupción y mejorar las acciones que ha emprendido. Se necesita tiempo para que los resultados de lo que se está haciendo tengan mayor impacto”.

La experta también aseguró que si se quieren mejores resultados es vital que en el país se den procesos de reforma que hagan de la lucha contra la corrupción un tema transversal, que faciliten la denuncia, detección, investigación y sanción de la corrupción. Por su parte, José Ugaz, presidente de Transparencia Internacional, aseguró que “los países en las posiciones inferiores deben adoptar medidas drásticas contra la corrupción y a favor de su población. Los Estados en las mejores posiciones del índice deberían asegurarse de no exportar prácticas corruptas a países en desarrollo”.

Para Vicente Torrijos, profesor de relaciones internacionales de la Universidad del Rosario, la percepción de corrupción se mantiene porque en el país hay una tendencia de vieja data, que se resiste a superar los problemas.

“Hay una subcultura que afecta a la opinión pública. Se forma una convalidación generacional en la cual el funcionario es corrupto por herencia, por aprovechar el momento, prácticamente por todo”.

Pese a ello, Torrijos asegura que hay entidades y mecanismos de control que hacen esfuerzos muy importantes para dilucidar el problema, cosa, que asegura el experto, no ocurre en otros países como consecuencia del hermetismo y de la complicidad.

“Localmente, los esfuerzos investigativos dejan saber lo que está sucediendo en la materia. Hay fiscalización y mediatización de la problemática. Lo que, de alguna manera, ayuda a combatirla”.

¿Qué es el IPC?
El Índice de Percepción de Corrupción (IPC) es un indicador de percepciones sobre el sector público, es decir, de una problemática administrativa y política. No constituye un dictamen definitivo sobre los niveles de corrupción de naciones o sociedades ni de sus políticas o las actividades de su sector privado. Los países que obtienen una puntuación que los ubica en el extremo inferior del IPC a menudo muestran idéntica preocupación y repudio ante el comportamiento, que el público de países con un desempeño más destacado. Así mismo, el territorio con la puntuación más baja es aquel donde la corrupción en el sector público se percibe como la más profunda.

Las opiniones

Elisabeth Ungar
Directora ejecutiva de Transparencia por Colombia
“Si bien no hay avances significativos con relación a mediciones anteriores, el Gobierno debe mantener la continuidad en la lucha contra la corrupción y mejorar las acciones que ha emprendido. Se necesita tiempo para que los resultados mejoren”.

Vicente Torrijos
Docente de relaciones internacionales de la Universidad del Rosario
“En el país hay una subcultura que afecta a la opinión pública. Se forma una convalidación generacional en la cual el funcionario es corrupto por herencia, por aprovechar el momento, prácticamente por todo y de ahí el resultado de estos estudios”.