La República

Carlos Eduardo González - cgonzalez@larepublica.com.co Jueves, 17 de agosto de 2017

Esto, tras conocerse los actos de corrupción entre los exmagistrados Leonidas Bustos, Francisco Ricaurte y Camilo Tarquino con el exfiscal anticorrupción, Luis Gustavo Moreno

La corrupción sigue siendo el pan de cada día. Esta situación la han venido demostrando los diferentes actos antiéticos en los que se han visto involucrados políticos, funcionarios y, ahora, expresidentes de la Corte Suprema de Justicia.

La justicia de EE.UU. reveló audios que evidenciarían actos de corrupción entre los exmagistrados Leonidas Bustos, Francisco Ricaurte y Camilo Tarquino con el exfiscal anticorrupción, Luis Gustavo Moreno y el abogado Luis Pinilla. Según se conoció, entre estas personas habrían orquestado una red de corrupción para beneficiar a aforados con investigaciones en la Corte, entre ellos a Musa Besaile, Hernán Andrade y Luis Alfredo Ramos, quien pidió contrainterrogar a Moreno.

En las interceptaciones que se hicieron para el caso del exgobernador Alejandro Lyons, la justicia norteamericana halló que en esta red se habrían acordado pagos entre $1.500 y $3.000 millones para cambiar las decisiones de los togados.

En este sentido, el Alto Tribunal emitió un comunicado de prensa en el que manifestó que remitirá la investigación a la Comisión de Acusaciones de la Cámara. Además, manifestó que las investigaciones en contra de los congresistas mencionados anteriormente pasarán a una sala de instrucción de la Corte.

El ministro de Justicia, Enrique Gil, expresó que “el Gobierno quiere mandar un mensaje de preocupación de los niveles de corrupción que se están presentando” por lo que se quiere “prestar toda la colaboración y los medios para que se llegue hasta las últimas consecuencias ante la corrupción”. A su vez, el presidente Santos pidió celeridad en investigación y que las autoridades actúen sin contemplaciones.

Ante esto, AL consultó a varios decanos de diferentes universidades que opinaron sobre la crisis que vive la administración de justicia, por este y otros casos similares, como el de Alberto Rojas, Jorge Pretelt o los jueces del Meta capturados.

Según los académicos, el problema está en niveles muy graves, aunque es un tema que ha estado presente desde siempre; sin embargo, eso no es excusa para justificar los casos que se están conociendo en este momento. De igual forma, manifestaron como positivo que se descubran este tipo de actos.

Juan Fernando Córdoba
El decano de la Sabana manifestó que este tema es muy grave y parte del problema es que “hayamos permitido que la situación creciera hasta estas proporciones”, ya que lo que se ha hecho “son paños de agua tibia que no solucionan el problema de fondo”.

Una de las medidas que se deberían tomar, según el académico, es que “nos volvamos inflexibles” ante este tipo de actos.

De igual manera, Córdoba dijo que en la Sabana están trabajando en formar a los futuros abogados con valores muy claros, definidos en el mismo plan de estudios y en las metodologías de los profesores.

Julio Sampedro
“Desde la academia tenemos gran preocupación de lo que está pasando en la administración de justicia, como nunca había sucedido en la historia del país”, indicó el jurista de la Javeriana, quien expresó que hace falta un fortalecimiento en lo pedagógico y en la educación.

Además, señaló que uno de los problemas consiste en pensar que se puede hacer todo lo que no esta en el Código Penal y “hay cosas que no están en la norma, pero, por ética, no se deben hacer”. Por esto, “nosotros estamos trabajando muy fuerte en el fortalecimiento de la pedagogía de los valores”.

José Vicente Barreto
Según el jurista de la Universidad Central, las investigaciones han puesto en evidencia que el país tiene un problema de corrupción en relación a la justicia, aunque destacó que “hay un aspecto positivo en este caso y es que se está demostrando que nadie es intocable y que, mal o bien, van a salir a flote comportamientos que no están acorde a la Ley”.

En cuanto a la formación de los estudiantes, Barreto subrayó que no solo es dictar clases de ética, porque también tiene que ver con una cuestión “de valores y de principios, que se aprenden en el hogar, en el entorno y en la calle”.